¿Y si en vez de 'Cine de barrio' ponemos películas españolas buenas?

Ha sido noticia esta semana que se retira Concha Velasco de Cine de barrio y es sustituida por Alaska, moderna para todos los públicos que lleva desde la Movida en el candelero y gustando a tierna infancia y personas octogenarias por igual. Nada que objetar a la decisión de TVE de contratar a Alaska, estrella de probada solvencia. Lo que puede discutirse es si resulta necesario conservar un formato como Cine de barrio, dedicado a reivindicar los títulos más anticuados de la producción cinematográfica hecha en España.

Porque, con todo el respeto a Paco Martínez Soria, hay otro cine español que podría ofrecerse a quien quiere echarse una siesta larga con la tele encendida cuando llega el sábado.

Antonio Muñoz Molina escribió, hace ya bastante tiempo, que le daba vergüenza poner el canal internacional de TVE y que por esos mundos de Dios viesen la España facha, inquisitorial, salvaje y homófoba que se representa en ciertas comedias de Cine de barrio.

Y hay que dar la razón a Antonio Muñoz Molina: algunos de los chistes incluídos en ciertos títulos rancios del cine español que se emiten en TVE son para salir corriendo. Lo de dar una paliza al nieto yeyé y raparle el pelo a la fuerza para convertirle en un hombre de provecho ya no se lleva. O reirse de las personas de raza negra. O de los homosexuales. Del machismo desaforado mejor ni hablamos.

Bien es verdad que en el cine español, por mala que sea la película, brilla el inmenso talento de los cómicos que aparecen.

Gente como José Luis López Vázquez, Pepe Sacristán, Agustín González, Gracita Morales, Manolo Gómez Bur, José Orjas, Alfredo Landa... Espléndidos intérpretes que tuvieron que trabajar en películas infames. 

Hay, incluso, placeres culpables en el catálogo de Cine de barrio y a mí, por ejemplo, me gusta ver El día de los enamorados para disfrutar de esas postales de un Madrid que ya no existe. También me gusta la canción.

Pero hay otras películas que también servirían para entretener al personal y, a la vez, rendir homenaje al cine español bueno de verdad.

Incluso con la obligación (estúpida) de poner largometrajes en color porque el blanco y negro echa para atrás a la audiencia.

O sea, ¿por qué no emitir La colmena, Tristana, El disputado voto del señor Cayo, Solos en la madrugada, Las truchas, Cría cuervos, Madregilda?

Y no digamos las películas de Berlanga.

De Borau a Mario Camus pasando por Buñuel, Garci, Saura o Víctor Erice.

El sur.

¿Por qué no emitir El sur?

Es que a nuestro público le gusta Paco Martínez Soria.

Ya, pero la televisión pública tendría que hacer otras cosas.

O que vuelva La noche del cine español, ese programa con títulos históricos que hizo Méndez Leite.

O que regrese (sí, lo vamos a exigir una vez más) ¡Qué grande es el cine! con Garci. Pero hablando sólo de cine español. Y sin humo de tabaco, vale.

El buen cine merecería su lugar los fines de semana en TVE. Y buena suerte a Alaska. Aunque también decimos que sin el pianista de Parada el programa perdió bastante.

DANIEL SERRANO

ADEMÁS: Una reivindicación cinematográfica de José Luis Garci

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Alerta spoiler: no son nada baratas. 

The Mandalorian está consiguiendo restaurar la confianza de los fans en la saga Star Wars. Una serie de calidad, con un presupuesto inimaginable y un reparto sensacional, cuya segunda temporada está actualmente en emisión. 

Obviamente, para sufragar ese presupuesto demencial, hay que recaudar fondos y en eso Disney no tiene rival. 

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Sorpresa generalizada porque podría hacerlo con los demócratas

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