Verónica Forqué y los orgasmos después de los 60

Verónica Forqué se está convirtiendo en la sensación de septiembre. El estreno de Salir del Ropero la está llevando por los programas de referencia en televisión y en cada uno de ellos está desbordando carisma y simpatía. 

Su última aparición ha sido en El Intermedio, donde ha compartido Terracitas, charla y vino con Thais Villas, en una de las mejores entrevistas del año. 

"Esta película va de las lesbianas y del sexo de las mujeres de más de 60 años, porque tenemos derecho a tener orgasmos a los 60, porque también tenemos un c*** y un clítoris precioso", afirmaba la actriz. Quedaba claro que la entrevista prometía. Y es que Verónica Forqué se muestra tal y como es y eso es muy de agradecer en este 2020. 

De hecho, no ha tenido problema en recordar "un affaire que tuve con una compañera que era bisexual y me dije 'vamos a probar', pero me veía desde fuera y era muy cómico. No sabía ni dónde poner las manos". 

 

A pesar de la complicada experiencia, a sus 64 años, Verónica Forqué ha llegado a una conclusión: "debería ser lesbiana porque me gustan mucho más las mujeres que los hombres. Son muy aburridos". 

Obviamente, también se ha quejado de la falta de papeles para mujeres a partir de los 50 y de la diferencia con los actores de esa edad. "Resines, Imanol Arias, José Coronado son de mi quinta y no han parado de trabajar con tías de 25 y eso me jode...". De hecho, no duda en calificarlo de "patriarcado y machismo". Y razón no le falta. 

Ahora una pregunta: ¿quién se va a atrever a darle a Verónica Forqué una sección fija en un programa de televisión

Fotos y vídeo: Atresmedia

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Más de un actor ha llegado a conseguir mejores premios como directores que como actores.

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Decir que el cine ha cambiado, desde que diera sus primeros pasos a finales del siglo XIX, es quedarse muy corto.

A lo largo de 125 años, Hollywood se ha convertido en el teatro de los sueños planetario, el lugar donde millones de personas proyectan sus anhelos y esperanzas o, sencillamente, donde se evaden de su día a día, para disfrutar de todo tipo de fábulas audiovisuales. 

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Estamos hablando de una película perturbadora que se estrenó allá por 1958 en la España franquista como filme policíaco aunque contenía mucho más. Dirigía Ladislao Vajda, huído de la Hungría comunista y acogido en nuestro país para rodar obras maestras como Marcelino Pan y Vino, Mi tío Jacinto o Un ángel pasó por Brooklyn. Ladislao Vajda lograba siempre (o casi siempre) introducir en los márgenes de sus obras un factor inquietante, que escapaba a la propaganda o censura impuestas por el franquismo.

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