Surrealista: la esposa de Mainat ofrece cruasanes a los reporteros

Lo maravilloso e inquietante del Caso Mainat, es que cuando parecen no quedar elementos para la sorpresa, aparece alguno de los protagonistas para llevar el surrealismo de la situación a otro nivel

Mientras Josep María Mainat lanza un comunicado pidiendo respeto y afirmando que ha cambiado tres veces de domicilio en un mes, su aún esposa, Ángela Dobrowolski, sigue viviendo en la mansión que el productor tiene en el barrio de Horta, en Barcelona

Allí, desde hace días, periodistas de diversos medios hacen guardias 24/7 para intentar rascar alguna declaración, alguna agresión machista en directo o, como ha pasado este jueves... ¡algún cruasán de chocolate!

ADEMÁS: Caso Mainat: última hora y claves

Sí, la extravagancia de Ángela Dobrowolski es proporcional a sus aparentes ganas de atención mediática y focos. Sólo así se entiende la última escena que ha protagonizado. 

La esposa de Josep María Mainat se ha puesto una de sus ya famosas pelucas, en este caso blanca, y ha salido a la puerta de su casa para ofrecer mini cruasanes de chocolate a los periodistas. Allí había dos reporteros, uno de ellos Marc Calderó, de Ya es mediodía quien, en una decisión lógica e inteligente, ha declinado la invitación. 

"¿Por qué hablar si se puede comer?". Ésas han sido las únicas palabras que ha dedicado la anfitriona a los periodistas, antes de volver por donde vino. Que la primera entrevista que conceda va a mover cifras escandalosas, ni cotiza. Que la entrevista va a ser algo similar a entrevistar al Joker, también. 

ADEMÁS: ¿Qué famosos se ocultan tras la mascarilla?

Sea como sea, el caso Mainat está dejando una historia inesperada, rocambolesca y que apunta a ocupar muchas horas en medios durante los próximos meses, por desgracia para el productor. 

Por cierto, consejo culinario de ZelebTV. Si vas a sacar cinco cruasanes tamaño mini y quieres que luzcan un poco, no los pongas nunca en un plato tan grande, donde se vea más loza que comida. Error de anfitrión principiante. 

Luego está lo de que si vas a ofrecer comida delante de media España, te gastes más de un euro en lo que ofrezcas, pero eso ya es otro tema. 

Fotos y vídeo: Mediaset

Ver resumen Ocultar resumen

Cuando un grupo pop se convierte en bandera de cierta clase social o segmento ideológico no hay manera ya de hacer un juicio serio sobre sus canciones. Sucede con Bertín Osborne (¿recuerda alguien cuando Amor mediterráneo sonaba en Los40) y con el Miguel Bosé de la plandemia y, claro, con Taburete.

Páginas