Ruta sabinera por el Madrid ¿confinado?

Como no se puede salir de Madrid (que es casi el único rastro de confinamiento que hallamos en la capital -a excepción de una noche cerrada a cal y canto, eso sí-) hay que pasear por sus calles a la luz del día y aquí proponemos una ruta sabinera para hallar los santos lugares del cantautor eterno que cuida su canallismo para que lo disfruten las generaciones venideras.

El Madrid de Sabina es el Madrid céntrico, el del barrio de los Austrias y el Rastro y algunas noches en sótanos que ya han clausurado.

Habría que comenzar (o concluir) en la plaza de Tirso de Molina, en el edificio frente al Teatro Nuevo Apolo donde reside el artista, y desde cuya torre mira esas calles que antes tanto transitaba pero hace tiempo que no, sobre todo desde el ictus que lo tumbó en la lona aunque luego se levantase y hasta ahora.

La plaza de Tirso de Molina es francamente fea pero tiene su aquel e, incluso, puede uno subirse a la Casa de Granada y contemplar los tejados de poblachón manchego de una ciudad que no es París pero tiene su encanto divertido, qué caramba.

Otra de las citas ineludibles es la calle Tabernillas, por la Latina, donde vivió Joaquín Sabina cuando era un aspirante a estrella de la canción de autor, en una buhardilla según dice la leyenda aunque más bien es un piso en el número 23. Han puesto allí un bar que se llama El Bombín Quintería que rinde homenaje al astro. Quién se lo iba a decir a él, como cantó Valderrama.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Muy cerca está lo que fue La Mandrágora y hoy se denomina Lamiak, bar de copas y alguna tapa al final de la Cava Baja, casi en la plaza de los Carros. Lamiak sigue abierto incluso con pandemia y si se baja al baño, puede contemplarse el lugar subterráneo (una cava, una cueva) donde actuaban Krahe, Sabina, Alberto Pérez, Juan Tamariz y muchos otros que después serían grandes.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Tras Lamiak, más o menos cerca, en unas escaleras que parten de la calle Segovia está uno de los restaurantes de La Mordida, establecimiento de cocina mexicana que se vincula a Joaquín Sabina aunque Sabina asegura que no tiene nada que ver. Hay quien dice que el cantante puso algo de dinero para abrir el primer restaurante La Mordida (el de la calle Belén, con un mural donde aparece Sabina junto a glorias mexicanas) y así esta cadena de locales para comer más o menos bien y no muy caro ya quedó ligado a la figura del autor de Pongamos que hablo de Madrid.

En cuanto a la foto que ponemos a continuación, creemos que está hecha en uno de los últimos subterráneos que se conservan en Madrid: el que va a dar al Retiro según sales del metro del mismo nombre por la salida de la calle Jorge Juan.

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Siguiendo el rastro de Sabina puede cualquiera adentrarse en el Rastro (aunque el Rastro será siempre más de Patxi Andión, que incluso tuvo una fabulosa torre en propiedad en medio de la Ribera de Curtidores) o bajarse en Atocha.

También tomar el metro y hacer el trayecto "Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal / donde queda tu oficina/ para irte a buscar". Cantaba el bardo nacido en Úbeda "me podrán robar tus días,/ tus noches, no". Sin sospechar que la noche se pondría imposible con la pandemia y estas cosas. Pero queda noche.

Y también está el Madrid de los conciertos míticos de Sabina. Con toda su parafernalia rockanrollera, resulta que el directo que Joaquín Sabina grabó con Viceversa se realizó en el Teatro Salamanca de Madrid, allá por 1986. 

joaquin-sabina-y-viceversa

El Teatro Salamanca ya no existe pero puede acercarese usted al Wizink Center, horrible mastodonte en la calle Goya donde a Sabina le dio una pájara histórica y se retiró en pleno concierto. También se cayó del escenario. Mucha vida.

Madrid es sabiniano, claro, en sus antros pero "Archy, Joy, Stella", que citaba en la canción Todos menos tú o han desaparecido o está cerrado, que es el caso de la Joy. Su hermosa arquitectura permanece, no obstante, en la calle Arenal, al lado de la Chocolatería San Ginés.

Y ya en Malasaña pueden ponerse flores en la calle San Vicente Ferrer número 33, donde estaba Elígeme, garito que abrió Sabina con otros socios en la resaca de La Movida y que se rebautizó como Taboo y veremos en qué para, con toda esta catástrofe del coronavirus y demás.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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En fin, un paseo por el Madrid de Sabina y luego a casa a escuchar sus canciones, que es lo realmente provechoso.

ADEMÁS: La canción perdida de Joaquín Sabina que es también el título de una película de los 80

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Hay una campaña intensísima que llama al voto en Estados Unidos para dirimir la batalla Trump-Biden. Y, generalmente, quien impulsa el voto (que puede adelantarse ya mismo aunque las elecciones sean en noviembre) suele inclinarse por un desalojo ordenado de quien ha ocupado la Casa Blanca durante los últimos cuatro años.

Trump ganó, entre otras cosas, gracias a la abstención de votantes demócratas progresistas que veían a Hillary Clinton demasiado escorada a la derecha.

Y la pesadilla se hizo realidad.

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