Primavera para Madrid: el fabuloso códice dorado de las corrupciones

Protagoniza Primavera para Madrid un tal Federico El Grande cuya efigie es fácilmente reconocible de reservado en reservado, invitando a copas, haciéndose amigo del primogénito de la primogénita cuya primogenitura (qué extraño) no le concede más privilegio que colarse en Pachá y, sin embargo, ninguna corona ya que la corona es de una prima suya. Federico El Grande es El Pequeño Nicolás (y su amigo es Froilán) igual que otros personajes de este magnífico cómic resultan trasuntos de Juan Carlos I, Corinna Larsen, Villar-Mir, López Madrid, la reina Letizia y el rey Felipe VI, Ignacio González, Cristina Cifuentes, Esperanza Aguirre...

Este cómic resulta el más exhaustivo resumen de la corrupción habida (y aún existente) en esa olla podrida con cuatro rascacielos de chicha y nabo y mil conjuras con cocido en La Bola y desayuno en el Palace. Pongamos que hablo de Madrid. Pero (atención, atención) no estamos ante una suerte de investigación periodística sino frente a la recreación de todo un universo, el del poder madrileño, que se ejerce en discotecas y restaurantes y en alguna capilla y donde es importante haber estudiado en un buen colegio. Que es, precisamente, lo que hizo El Pequeño Nicolás, de padre tendero y aspiraciones colosales. 

¿Cómo un niñato con aspecto de puberto a medio formar engañó al mismísimo CNI?

Esa uno de los asuntos que se hallan en Primavera para Madrid pero no el único, también la relación del Compiyogui y toda una reina y otros numerosos detalles sobre esa élite que todavía está ahí, jaleando al Emérito para que siga escapando lejos, no le vayan a entoligar aquí.

Primavera para Madrid tiene forma de dorado códice y un hermoso trazo en sus viñetas, y resursos poéticos (ese Madrid, Madrid, Madrid versionado adecuadamente a los usos y costumbres del siglo XXI) y el autor de esta notabilísima obra es Diego Corbalán, que firma como Magius sus cómics y que nació en Murcia en 1981.

Se publicó Primavera para Madrid hace un tiempo pero todavía se habla en Madrid de este libro y se busca, las librerías lo reponen, la gente quiere saber lo que los periodistas no contamos y Magius puede narrarlo porque cambia los nombres.

Advirtamos también que hay licencias poéticas y ficción pura pero el fondo de Primavera para Madrid es una doliente verdad que debiera empujarnos a tomar el Palacio de Invierno y desalojar de allí a oligarcas y demás caterva. Alguna vez será. De momento, se ha logrado enviar a algunas y algunos a la cárcel y/o a los platós de televisión, donde el oficio de tertuliano también puede considerarse, a veces, penitencia y herida.

Primavera para Madrid es una obra magnífica, se disfruta de principio a fin, resulta sorprendente su acabado, ese dorado como apuesta excesiva.

Búsquenlo.

Rían y luego mediten con la risa congelada.

Porque el relato continúa ahí fuera.

DANIEL SERRANO

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Se ha convertido, por obra y gracia de la victoria de Joe Biden, en instantánea estrella de la televisión. Siempre con su chimenea detrás, corresponsal en EE.UU. desde un cálido interior, cambio de paradigma tras años de reporteros que pasaban frío emitiendo sus crónicas desde Times Square o una ventana con vistas a los rascacielos o una azotea con vista parcial del skyline neoyorquino.

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Con la inestimable colaboración de Maurg1

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Después de la tragedia, como dijo aquel, siempre sale el sol. Y, en este caso, el sol ha salido con una canción bajo el brazo. 

Horas después de la muerte de Maradona, uno de sus grandes admiradores, Andrés Calamaro, ha lanzado una espectacular versión de Bohemio, el tema que daba título a su álbum de 2013, que ha sido un bálsamo, aunque sea temporal, con el que aparcar la marcha del Pelusa. 

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