Premios Feroz 2020: la espectacular alfombra roja

El Teatro Auditorio Ciudad de Alcobendas (Madrid) ha sido el lugar elegido para la entrega de los Premios Feroz 2020. 

En una madrileña tarde/noche no demasiado fría, la elegancia y la sobriedad ha sido la nota habitual entre los invitados. Y es que los Premios Feroz siguen creciendo, de la mano de la calidad de los contenidos que se siguen haciendo en España. 

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Actrices como Eva Ugarte ('Mira lo que has hecho'), han sido de las primeras en llegar y de las más espectaculares con un precioso vestido rojo de vuelo. 

También deslumbró, como es habitual en ella, Anna Castillo. Escotazo, pelo suelto y sonrisa permanente en unos premios "especiales para mí", como confesó antes de comenzar la gala. 

Aunque quienes han disfrutado como nadie la alfombra roja y todo lo que les ha pasado desde la serie, ha sido el reparto de 'Vida Perfecta'.

Leticia Dolera, Manuel Burque, Celia Freijeiro y compañía han llegado juntos, revueltos y sonrientes, además de como favoritos, con sus cinco nominaciones. 

Pero claro, las estrellas más rutilantes llegaron las últimas, de la mano y brillando por igual. Pedro Almodóvar y Penélope Cruz aparecieron para dar más glamour si cabe a estos Premios Feroz 2020. 

Ha sido la antesala de la VII edición de unos Premios Feroz que cada vez acaparan más focos. 

Fotos: Gtres

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Más de un actor ha llegado a conseguir mejores premios como directores que como actores.

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Decir que el cine ha cambiado, desde que diera sus primeros pasos a finales del siglo XIX, es quedarse muy corto.

A lo largo de 125 años, Hollywood se ha convertido en el teatro de los sueños planetario, el lugar donde millones de personas proyectan sus anhelos y esperanzas o, sencillamente, donde se evaden de su día a día, para disfrutar de todo tipo de fábulas audiovisuales. 

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Estamos hablando de una película perturbadora que se estrenó allá por 1958 en la España franquista como filme policíaco aunque contenía mucho más. Dirigía Ladislao Vajda, huído de la Hungría comunista y acogido en nuestro país para rodar obras maestras como Marcelino Pan y Vino, Mi tío Jacinto o Un ángel pasó por Brooklyn. Ladislao Vajda lograba siempre (o casi siempre) introducir en los márgenes de sus obras un factor inquietante, que escapaba a la propaganda o censura impuestas por el franquismo.

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