Viejas películas de catástrofes absolutamente fabulosas

Fue un género que tuvo su mejor momento en los 70 del pretérito siglo XX y luego se puso mucho por televisión, en las sobremesas, y después como vino se fue. Qué tiempos aquellos en que El coloso en llamas (1974) era una película navideña más. Para quien no lo sepa, El coloso en llamas trata de un edificio ultramoderno a prueba de todo accidente, rascacielos enorme donde los haya, que se incendia y queda la gente atrapada en los pisos superiores y ahí tiene que ir Paul Newman, que es arquitecto, a salvar a todo el mundo.

Lo mismo pasaba con La aventura del Poseidón (1972), de un barco que se da la vuelta en medio del mar y celebrándose en sus salones la Nochevieja. 

Las películas de catástrofes tenían un cierto aroma navideño y no sabemos por qué.

Y luego poseían (y poseen) otra característica enormemente atractiva: salían un montón de viejas glorias de Hollywood en las últimas y salía casi siempre Ernest Borgnine, que es un actor muy bueno de aquellos días y que hizo Grupo salvaje, western de Sam Peckimpah también estupendo.

Pero, vamos, que tienes El enjambre (1978), una de catástrofes deliciosamente mala y va y sale Henry Fonda de protagonista y desfilan en papeles episódicos Olivia de Havilland y Fred McMurray o José Ferrer. 

Mención aparte merece la serie Aeropuerto, que más o menos repite el esquema e inspiró Aterriza como puedas.

Y en Terremoto (1974) el protagonista es Charlton Heston y a su lado está Ava Gardner. Pero es que, de pronto, aparecen Pedro Armendáriz y la estrella seventies Victoria Principal, que fue famosísima aunque hoy nadie se acuerde.

Si eras una estrella, tocaba hacer una de catástrofes. Rock Hudson protagonizó Avalancha (1978) y por allí estaba también una jovencísima Mia Farrow. Producía Roger Corman.

Y otra más: Meteoro (1979), que reune a Sean Connery, Natalie Wood, Karl Malden, Martin Landau, Trevor Howard, Henry Fonda... 

Muchas veces lo mejor eran los carteles. 

Es una pena que en las sobremesas ya no pongan estas joyas y todo sean telefilmes alemanes.

En fin.

Siempre nos quedará Filmin o Amazon Prime, donde repentinamente aparecen estas piezas catastrofistas y nos alegran la siesta.

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