Paranoia en la era Trump o la magnífica The Good Fight

Acabo de concluir la segunda temporada de The Good Fight y me veo en la obligación de ejercer el apostolado con esta estupenda serie que retrata (entre el espanto y la ternura -con altas dosis de humor-) la paranoia de la era Trump.

Estamos en verano, época propicia para revisar ficciones que guardábamos en el cajón.

Pues eso.

Diane (personaje al que conocimos en The Good Wife) es una veterana abogada a la que una pirueta del destino (estafa, ruina, traición) expulsa de su prestigioso bufete de abogados blancos para caer en otro bufete mayoritariamente afroamericano y experto en pelear contra los abusos policiales.

Y Diane (liberal, votante demócrata, feminista de la vieja escuela) se enfrenta a sus demonios personales en medio de la deriva de una democracia devaluada por el trumpismo, Estados Unidos aproximándose a la Rusia de Putin aunque también (y eso es lo interesante) la duda de si todo no será una paranoia colectiva del progresismo elitista.

La pesadilla de un supervillano de extrema derecha en la Casa Blanca se ha hecho realidad y la izquierda estadounidense no puede asumirlo. E, incluso, fantasea con el magnicidio. Pero ahí está la América (First) que ha votado a Donald Trump y que sigue siendo su sustento. La que no frecuenta los elegantes cenáculos de Diane y sus camaradas de bufetes, afroamericanos que han logrado encaramarse a la clase alta mientras el electorado rural y republicano sufre los rigores de la mundialización.

The Good Figth es, antes que nada, una estupenda serie de abogados, con momentos magistrales del género judicial, pero también contiene actualidad pura y hay momentos magistrales en sus guiones (como cuando explican de qué manera puede manipularse un jurado mediante Facebook).

El bueno de Ridley

Produce esta serie el astuto Ridley Scott (Blade Runner, Gladiator y un largo etcétera) y sé perfectamente que existen mil series a las que rinde pleitesía la prensa especializada (El cuento de la criada, Big Little Lies...) pero yo he visto The Good Fight y me ha cautivado y tiene, sobre todo, una explícita dimensión política verdaderamente interesante.

¿Para cuándo, gente de Movistar, una serie de tan altísimo voltaje político hecha en España y con referencias españolas? 

El caso es que, tal y como relata The Good Fight, el mundo se está volviendo loco y los imbéciles han llegado al poder. ¿O somos nosotras y nosotros, mujeres de la progresía universal, quienes estamos locos y la cordura está del lado de quienes promueven la intolerancia, la violencia y la ley del más fuerte?

De todo esto habla The Good Fight pero al mejor estilo de las series estadounidenses, con enorme ironía, personajes de quienes nos enamoramos, intepretaciones rotundas y, bueno, no la han premiado con ningún Emmy pero debieran.

Y cuando me atreva con El cuento de la criada ya les contaré si me apasiona como me apasionó en su momento The Wire. Pero eso son palabras mayores.

DANIEL SERRANO

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Se ha publicado a lo largo de esta semana profusamente la posibilidad de que David Lynch vuelva a dirigir y lo haga para Netflix. No sería raro. Netflix maneja una política de libertad total para los grandes creadores (véase Martin Scorsese con El irlandés) y ello podría convenir a un David Lynch siempre al filo de la navaja, haciendo sus cosas raras y provocando entusiasmos e iras a partes iguales.

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Por un lado, tenemos a Dua Lipa, una de las cantantes más famosas y reconocidas de los últimos años en todo el mundo. 

Por otro lado, tenemos a Yvonne Strahovski, archiconocida por su papel como Serena Joy en El Cuento de la Criada. 

Las dos celebrities se han conocido en una videollamada y éste sería el momento de preguntar cuál de las dos se ha quedado en shock. Obviamente, sería perder el tiempo, pues el titular de ha optado por dar esa información, aparcando en todo momento la opción del clickbait. 

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