Películas apocalípticas, del fin del mundo y muy malas noticias

Todo el mundo ha puesto alguna vez la tele y se ha quedado a ver intrigado cómo el mundo se venía abajo. No, no es por los informativos (que pudiera serlo), sino por esa larga ristra de filmes que anuncian el apocalipsis y en muchas ocasiones le pilla al espectador con el mando en la mano a punto de hacer zapping, pero se queda intrigado viendo como el caos se aproxima.

Son muchas las películas que han ido contando los diferentes tipos de desastres que podrían asolar con la humanidad y hacerla desaparecer de la faz de la Tierrra. Virus mortales para los que no hay curas, ataques de zombies, alienígenas, lluvias de meteoritos o desastres naturales son el pan de cada día en cuando al mundo apocalíptico.

Pero siempre hay historias que se llevan la palma, y no está nunca de más rescatarlas. Algunas basadas en acontecimientos reales, otras, producto de la imaginación de guionistas, pero todas con el hilo conductor del desastre.

En un listado de este calibre no se puede obviar nunca Independence day, que hace que el cuatro de julio pase de ser el día de la independencia yanqui, a serlo del conjunto de la humanidad. Ya que con Will Smith al frente, logran evitar que las naves alienígenas lo arrasen todo.

Will Smith, un habitual en las pelis apocalípticas 

Un Will Smith que es especialista en salvar a la humanidad como luego bien repitió en Soy leyenda, donde un virus letal convierte a la población en zombies sedientos de sangre.  Algo parecido a lo que contaría años después Guerra Mundial Z, con Brad Pitt al frente en el papel de héore que halla la curación a la humanidad.

Si Will Smith es el héroe habitual, un director encantado en contar este tipo de desastres es Roland Emmerich, que además de relatar la independencia del mundo, también contó que la profecía maya se cumplía en su filme 2012. Ese dictado que aseguraba que el mundo tenía una fecha de caducidad. Terremotos, y todo tipo de catástrofes naturales asolaban a los humanos.

Y si de catástrofes va el asunto no se puede obviar Lo Imposible, que además tiene la fuerza narrativa de estar basada en un acontecimiento real como fue el tsunami que asoló el sudeste asiático en el año 2004. Con la dirección de José Antonio Bayona el filme fue todo un éxito mundial.

Como de catástrofes naturales va el asunto, es imposible obviar Twister, que narraba en 1996 la destrucción de la que es capaz un tornado. Además, la protagonista Helen Hunt tiene que padecerlo por partida doble. En su infancia y ya siendo meteoróloga.

En el mismo sentido de destrucción natural se encuentra Volcano, que partía de una premisa aterradora. ¿Y si de pronto bajo el suelo de una gran ciudad como Los Angeles entrara en erupción un volcán?

Podría pasar algo así en Los Ángeles o en Nueva York. Bueno, o en casi cualquier ciudad americana pues siempre acaba siendo el centro del caos. Y la solución, por su puesto.

Los desastres naturales son incontrolables

Así se puede ver en El día de mañana (otra más de la factoría Emmerich) que sitúa al espectador ante la angustia de ver las consecuencias de un posible calentamiento global. En este caso, provocaría la glaciación, lo que acabaría generando también la destrucción del Planeta. Todo con Nueva York como telón de fondo.

Y no la capital del mundo, pero sí Londres es el marco donde sucede toda la trama de 28 días después, que cuenta el caos generado por un virus que trasmiten unos monos liberados por unos activistas. Otra vez, el mundo al borde del caos por una plaga.

Si no lo estuviera por una plaga, al final lo estaría por algún tipo de invasión alienígena como la de La guerra de los mundos, el clásico de Orson Welles, que muchos años después llevó al cine Tom Cruise. Y es que el mundo siempre estará a punto de acabarse en el cine. 

Fotos: Redes Sociales