Los malos de las películas también merecen un descanso

Aunque a veces cueste créelo, por su capacidad para dar miedo y asustar a todo el mundo, los malos, los villanos de las películas; esos que son odiados a la para que amados por los espectadores por su capacidad de generar tensión tienen su momento de relax.

Hay vida más allá de las garras de Freddy Krueger, de un maquillaje, o de una máscara que oculta tal vez un rostro no tan diabólico. Esos instantes en el que actor deja de ser ese temido personaje y comienza a ser de nuevo la persona que está detrás. Son momentos impagables; que merecen ser rescatados del baúl de los recuerdos cinematográficos.

Esa foto de Robert Englud, que tan odiado puede ser por su papel de Freddy Krueger, opta por una pose divertida con una radio al hombro, mientras espera para rodar su siguiente escena de Pesadilla en Elm Street.

Choca casi tanto como ver Tim Curri, el hombre que daba vida al aterrador y psicópata payaso de IT, tranquilo casi contemplando el paisaje mientras se fuma un  pequeño puro, recostado en una silla ¡qué lejos quedaba la imagen de sociópata que en la película transmite!

Y hablando de personajes con desequilibro claro, y que causan pavor solo con su presencia cómo olvidar a Anthony Hopkins en El silencio de los corderos. El hombre que llevaba un poco más allá el miedo psicológico con Hannibal Lecter parecía tomarse con mucha más tranquilidad los preparativos del rodaje. Hasta bromeaba cuando le ponían esa famosa máscara.

Hay malos que no lo son tanto

Relajado también se ve a alguien que no suele estarlo como es Jack Nicholson, que siendo Jack Torrence en El Resplandor tenía momentos para mantener la  calma entre escena y escena. Luego, en ellas le quedaba mucho trote que aguantar. Hasta las niñas, que tantas pesadillas han provocado, eran mucho más inocentes con una claqueta de por medio

Y no es que dieran pavor, pero era de una seriedad terrible  que sí que imponía el agente Smith en Matrix.  Pero detrás, como siempre, había un actor que en este caso se tomaba las situaciones con mucha más tranquilidad. Esa foto del actor Hugo Weaving con dos cabezas como la suya son de las más divertidas.

Curiosa es también la imagen de Derek Mears contemplando su actuación con el equipo de rodaje de Viernes 13. Tenían a Jason detrás y no les daba nada de miedo; más que sorprendente.

Tras los focos no dan tanto miedo

Pero es que hasta Darh Vader, regresa del lado oscuro de la fuerza para atender al director y que quede todo bien hilado en la película.

Como también le pasaba a Christopher Waltz, que pese a estar embutido en uno de los personajes con peor corazón de los último años como era Hans Landa en Malditos Bastardos. Ese oficial nazi, que era capaz de matar a personas como si fueran ratas parecía otro muy diferente al verle en el set de rodaje.

Pero si hay un maestro del suspense y del terror psicológico ese era Alfred Hitchcock. Que con pájaros consiguió una de las obras míticas del cine. Eso sí, no parecía todo tan terrible viendo el relax del rodaje. Y eso que el afamado director no era precisamente de los fáciles con los que trabajar. 

Fotos: Twitter, Facebook, Instagram

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