Las 19 imitaciones más desopilantes y traicioneras del mundo

Lo que son las cosas. Desde que se inventó el concepto copiar/pegar, éste se ha explotado hasta la extenuación. Seamos sinceros, quién no ha hecho un Ctrl+C/Ctrl+V para quitarse de encima algún marrón. Eso sí, quien más quien menos, lo ha hecho con mesura, vigilando no excederse y, sobre todo, no copiar todo exactamente. Y como muestra, ya recopilamos estos 15 juguetes que daban vergüencita ajena.

Y ojo, cuando hablamos del Copy/Paste, no hablamos solo de textos, sino también de todo tipo de elementos. Desde juguetes, a aparatos electrónicos, ropa... Lo que sea. Para que inventar algo, si puedo copiarlo. Más fácil. Pero claro, como hemos dicho, no puede ser exactamente al original. Hay que cambiar algún elemento. Ya sabes, eso que llaman derechos y tal. 

Pero claro, una cosa es cambiar algún detallito y otra es intentar engañar vilmente a algún comprador incauto. Y enfatizamos lo de intentar, porque no en todo los casos se consigue. Como muestra, este Pikachu de pegote que, lejos de gustar a los niños, puede crearles más traumas que algunas series de televisión infantiles

Para vender, hay que ser un fino estilista del marketing como es el caso de los fabricantes de esta pasta de dientes. No sólo blanquea tus dientes (o hace que se caigan), sino que también es de lo más molona...

También están aquellos que cuidan los detalles, hasta el punto de cambiar tan sólo una letra. Eso sí, con una sola letra podemos pasar de tener un whisky reserva a un protector de labios... Lo que son las cosas, ¿verdad? 

Y, como no, hay quien se encarga de sexualizar toda marca que se precie. Por más dulce que sea, ¿verdad Hello Kitty? Ni ella se libra. 

Obviamente, el mundo deporte tampoco se libra. Es más, las zapatillas deportivas suponen una vasta llanura de imitaciones que rozan lo vergonzoso. ¿Tú qué opinas, Mike?

Y no, lo de Mike no es lo peor que le ha pasado al mundo deportiva. Imagina ese momento que llegas a casa, tan contento con tus zapatillas nuevas, y te das cuenta que te la han colado como un pardillo... 

Aunque para caso grave de imitación burda, pocos como este videojuego. De Play Station a Poly Station hay 200 euros de diferencia y un sentimiento de vergüenza infinita para aquellos que compraron la segunda, pensando que era la original de Sony. Haberlos haylos, como las meigas, pero nunca lo confesarán. Estas cosas son las que hay que llevarse a la tumba. 

Fotos: Tumblr, Twitter, Faceboo y Pinterest

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Ir al kiosco a mancharse las manos de tinta con la prensa diaria es un ejercicio de militancia pleistocénica, no apto para millennials ni posteriores juventudes que bastante tienen con lo que tienen (ya lo ha dicho Macron: "Es difícil tener 20 años en 2020"). Y ya no digamos eso de comprar revistas, a no ser que hablemos de las del corazón o el Vogue, que siguen teniendo su público multidisciplinar y de varias generaciones. 

Así que concluyamos que mantener en papel una publicación dedicada al rock&roll es una heroicidad que hay que aplaudir.

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Iker Jiménez hace tiempo que cogió la linde del coronavirus como tema central de Cuarto Milenio y está dispuesto a ir con todo hasta el final. 

En esta ocasión, el presentador del programa de Cuatro ha querido analizar la realidad de China o, más bien, su versión de la realidad de China, situando allí el origen de la pandemia.

Y para hacerlo, Iker Jiménez ha optado por llamar a un colaborador conocido y reconocible por su discurso neoliberal, conservador y, sobre todo, por su viralísimo vídeo de las mentiras. 

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