El día que Van Damme retó Steven Seagal (y éste huyó como una rata)

Si hablamo de películas de acción de los 80 y los 90, ésas que toda una generación consumió con avidez, ésas en la que las peleas importan más que los diálogos, es imposible no pensar en Steven Seagal o Jena Claude Van Damme. El primero siempre ha perdido a su familia y tiene que vengarse, el segundo mostrando su fuerza bruta para enfrentarse a los malvados.

En ambos casos, los dos actores se han convertido en referentes del sector y las escenas en las que han repartido mandobles a diestro y siniestro se cuentan por cientos. Lo que no todo el mundo sabe es que desde entonces, hay una rivalidad tremenda entre los dos héroes de acción, por determinar cuál es más duro. 

Es más, se cuenta que una vez estuvieron a punto de llegar a las manos en la vida real. El belga solía burlarse con frecuencia de la manera de pelear de Seagal, de su poca elasticidad. Y un día, en casa de Stallone (sí, los mazas hacen sus reuniones habituales en Hollywood) se retaron. Van Damme lo aceptó pero Seagal no acudió al lugar de encuentro. Así que todos se quedaron sin saber qué habría ocurrido en casa de que llegaran a las manos.

Unas bromas que casi acaban en pelea 

Por ello, se puede valorar las mejores condiciones de cada uno y ponerlas en una balanza para saber cómo hubiera acabada el combate.

Valorando la elasticidad la verdad poco habría que discutir. Van Damme tiene esa capacidad de abrirse de piernas hasta límites que duelen sólo con verlo. Steven es más reservado en eso. Pero ojo, que Seagal si te mira de frente se teme mucho más lo que te va a caer que si lo hace el belga.

Y es que Seagal tiene demasiada fuerza y experiencia vengándose como para no temer la que se le puede venir encima al rival. Cuando ataca es como una estampida de búfalos haciéndolo. Como para no temer.

En cuanto al movimiento de piernas ahí tampoco hay mucho que debatir. Toda su capacidad para mover las caderas quedó muy demostrada por Van Damme en ese vídeo que circula por Youtube. Al ritmo de vaina loca puede derrotar al más pintado. Las caderas de Seagal no están para esos trotes siendo sinceros.

El duelo al sol que nunca se ha dado 

A la hora de encajar los golpes del rival sí que es algo que está más difícil de descifrar quién sería el mejor en ese aspecto. Aunque tal vez el pelo largo de Seagal puede ser una debilidad en él. Sobre todo si le agarran. Habría que establecer alguna norma en ese sentido para evitar tirones de cabello.

En cuanto a experiencia y dominio de las artes marciales dicen muchos que ahí vencería Seagal, aunque eso moleste sobremanera a Van Damme que se defiende diciendo que él tiene un mayor conocimiento de esas artes. La disputa podría aclararlo.

Sea como fuere las casas de apuestas tendrían muy difícil declarar claro favorito a uno o al otro. Seagal si ve que le valoran mal le tuerce el cuello y Van Damme le daría una patada voladora. Así que no habría diferencias en las cuotas. Ahora que el guante está lanzado ambos podrían recogerlo y aunque sea en una peli hacer un combate final. 

Fotos: iMDb

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Que el humor tiene un fondo trágico no resulta ninguna novedad. Todos los grandes de la comedia lo han sabido. Lo sabe Ignatius Farray y lo expresa en sus memorias Vive como un mendigo, baila como un rey. En ese libro menciona (claro) a Richard Pryor, cuya terrible infancia y juventud cocieron a fuego lento un talento humorístico sin precedentes. Y, sin embargo, aquel cómico afroamericano de éxito, que coleccionaba éxitos de taquilla junto a Gene Wilder en la década de los 80, fue un hombre atormentado.

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Cosas divertidas que discurren por Twitter bajo el torrente de puñetazos, mal rollo e insultos coloreados en que se ha convertido esta red social. Gracias a @dromuz por descubrirnos cómo sería nuestra clase política si se fundieran sus rostros.

Por ejemplo, arriba lo vemos parcialmente, Pedro Sánchez y Zapatero.

Dos presidentes unidos fisonómicamente y un resultado inquietante.

Como inquietantes son la mayor parte de los resultados.

Véase el hilo.

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De repente, Dolly Parton. Diva de la americana music (o, si preferimos, el country) que se ha convertido en icono inmortal de una cierta forma de entender los Estados Unidos. Porque ella es la felicidad despreocupada de las canciones, la fama y el bourbon de los mejores días, un aire caricaturesco a lo Mae West y la inteligencia certera de quien lleva un largo recorrido en la farándula. Dolly Parton tiene 74 años y sigue en la brecha.

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