De Kylie a Bruce Jenner y otros cambios de imagen radicales

La gente cambia, es lo que tiene el paso del tiempo. La diferencia es que algunos cambian de forma natural y otros se lanzan a las manos de los últimos avances tecnológicos, mediante la cirugía plástica. Ojo, que es absolutamente legítimo siempre y cuando se haga bien y con mesura. Seguro que sabemos todas de lo que hablamos: Renée Zellwegger no tenía que haberse dado la vuelta al rostro del modo en que lo ha hecho. ¡Nos gustaba más de Bridget Jones! Ahora, que ella es feliz de la vida con su nueva identidad, pues nosotros que nos alegramos. Al fin y al cabo, es su cara y hace con ella lo que quiere. Ea. 

 así reapareció Renée Zellweger en octubre de 2014

Eso sí, que la nueva Renée es otra persona, es un hecho. Y es que antes era de lo más mona. Ahora, quien piense que el mundo bisturí es sólo cosa de féminas está en un grave error. Y para muestra, un botón: Mickey Rourke. El que fuera sex symbol de los 80, gracias a la picantona 9 Semanas y media, es una sombra de lo que fue. Para empezar, ya es difícil reconocerle. Y es que cualquiera diría que se cogió un bono de 50 operaciones a gastar sin tiempo limitado. Sus fans se quedarán sin saber cómo habría envejecido el hombre que convirtió la comida en un elemento de lo más sugerente. 

Algo parecido, pero con menos carga erótica le ha pasado a Sylvester Stallone. A sus 68 años, tiene más en común con Robocop que con el Rocky que fuera hace años. Lo que no se le puede negar, eso sí, es que sigue en forma pues está hecho un toro. 

Mickey Rourke en 2014

Son cosas que dan mala fama los profesionales de la estética y no es justo porque los hay buenísimos y no todo el que se da un retoque va a peor. ¡No, no y no! Los hay y las hay que se retocan y es para bien. Pero claro, entendemos que retocar una y otra vez la misma zona, tiene que llevar a resultados, digamos curiosos. 

Mejorando la perfección

Eso sí, hay quien tras pasar por chapa y pintura, da un salto de calidad que parecía imposible. Es el caso de Megan Fox. La actriz, un sex symbol desde que la viéramos arreglando su moto en Transformers, se ha dado unos retoques de nada. Ya sabes, un puntito aquí, una soldadura allá y, voilá, más guapa si cabe y con tipazo. No olvidemos que, a pesar de tener sólo 28 años, ya tiene dos hijos con Brian Austin Green. 

Megan Fox, impresionante en la premiere de Las Tortugas Ninja en Los Ángeles

Y no pasa nada. Es como las Kardashian/Jenner al completo. Todas se han hecho algún retoque pero, casi todas, con cabeza. Bueno. Tal vez. ¿No? Juzgue cada cual.

Kylie Jenner y sus morritos

En fin, cada cual tiene sus gustos y, sobre todo, cada cual es libre de hacer de su capa un sayo y de su rostro lo que le dé la real gana. 

Eso sí, si eres celebrity, ten claro que todo el mundo va a hablar de lo que te hayas hecho en la cara. La fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar. Como decía la profesora de Fama

Fotos: Gtres, Instagram

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Ir al kiosco a mancharse las manos de tinta con la prensa diaria es un ejercicio de militancia pleistocénica, no apto para millennials ni posteriores juventudes que bastante tienen con lo que tienen (ya lo ha dicho Macron: "Es difícil tener 20 años en 2020"). Y ya no digamos eso de comprar revistas, a no ser que hablemos de las del corazón o el Vogue, que siguen teniendo su público multidisciplinar y de varias generaciones. 

Así que concluyamos que mantener en papel una publicación dedicada al rock&roll es una heroicidad que hay que aplaudir.

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Iker Jiménez hace tiempo que cogió la linde del coronavirus como tema central de Cuarto Milenio y está dispuesto a ir con todo hasta el final. 

En esta ocasión, el presentador del programa de Cuatro ha querido analizar la realidad de China o, más bien, su versión de la realidad de China, situando allí el origen de la pandemia.

Y para hacerlo, Iker Jiménez ha optado por llamar a un colaborador conocido y reconocible por su discurso neoliberal, conservador y, sobre todo, por su viralísimo vídeo de las mentiras. 

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