De Brácula a Torrente 5, la carrera cinematográfica de Chiquito de la Calzada

Era un desconocido hasta que se presentó a un programa de Antena 3, que pretendía renovar el panorama del mundo del humor en España. Genio y Figura supuso el trampolín para un hombre que con 62 años iba a experimentar una fama que le iba a situar como el humorista del momento mediada la década de los 90.

Su estilo de contar lo chistes, su manera de andar; la patada hacia adelante y los ruidos que hacía para finalizar muchas de sus frases en una erre sostenida eran el sello de este malagueño que se había ganado la vida tocando la guitarra flamenca hasta en Japón. Ahora tenía la oportunidad de recibir el fruto de un largo peregrinar durante años.

Su imagen se hizo muy popular. Camisetas, tazos con los que jugaban los niños, posters, y muchas horas de televisión hacían de su figura casi un icono de la época. No le faltaban tampoco imitadores. Y claro, esa fama iba a conllevarle una oportunidad en el mundo del cine.

Su debut cinematográfico fue con el papel de protagonista en Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera. Con un humor que raya lo absurdo interpreta a un noble francés que acompañado de su Sancho panza de turno (Bigote Arrocet) intenta regresar a París desde el lejano Oeste. Pero, claro, todo se va a complicar en el viaje.

Condemor fue su gran estreno en el cine

De nuevo hizo dúo cómico con Arrocet en su segundo filme protagonista Brácula: Condemor II. El aristócrata y Luca (es el nombre de su escudero) ya regresan en barco a Europa pero en él van a ocurrir muertes extrañas. Los cadáveres han sido mordidos en el cuello como si lo hiciera un vampiro. Al final, acaban llegando a una isla donde creen que Condemor es Drácula. 100% Chiquito.

Viró un poco el estilo con Papá Piquillo. La idea era tocar el corazón al espectador, ya que Chiquito era un abuelo gitano que intentaba sacar el dinero cómo fuera para poder operar a un nieto suyo. No se logró el objetivo de convencer a la crítica que la valoró mal.

Tuvieron que pasar cinco años, ya su fama había menguado, para que volviera al cine con Franky Banderas. Ahora el protagonista era Raulito, y él hacía de abuelo de la criatura. La película no pasará a la historia, no hay por qué engañarse.

Papeles secundarios y una colaboración en Torrente

Ese mismo año tuvo otro papelito en El oro de Moscú, donde fue uno más de la troupe que intentaba recuperar el supuesto dinero que se llevó a la capital rusa durante la Guerra Civil. Otro personaje secundario al que dio vida Chiquito se pudo ver en La venganza de Ira Vamp con Josema Yuste y Florentino Fernández como protagonistas. La cinta fue un fracaso en recaudación con sólo poco más de 150.000 euros.

Y claro, lo que no podía faltarle en su trayectoria casi como en la de cualquier personaje público español es una participación en Torrente. En su caso fue en la quinta entrega. Y no se descarta que vuelva.

Fotos: Twitter, Facebook

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Decía Jorge Valdano de Romario que cuando encaraba la portería era lo más parecido a un dibujo animado en la vida real. Y es que en los años que el astro brasileño deleitó al público español con su fútbol causaba furor en los niños la serie japonesa de Supercampeones. Por cierto, pocos son las que la conocen por dicho nombre sino más bien por Oliver y Benji, los dos grandes protagonistas de la serie.

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Los matrimonios a veces entre los famosos están envueltos en polémica; en ocasiones  se dice que se hacen para relanzar la carrera de dos actores en Hollywood que se encuentran en un momento bajo.  Por ello, muchas veces muchos se discuten, otros tanto pasan desapercibidos en el tiempo y no se recuerdan que hubo un tiempo en que dos famosos mantuvieron un idilio por muy olvidado que parezca.

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Hubo una época con el final del anterior siglo y el principio del tercer milenio que había casi más tertulianos del corazón y programas donde verlos que espectadores que los vieran. Bueno en realidad, esto último es una exageración por que sí que había muchos que los vieran.

Programas como Tómbola, Crónicas Marcianas, Salsa Rosa, DEC o A tú lado eran las grandes marcas de la prensa rosa que había abandonado las páginas para adentrarse en su versión catódica.

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