Carlos Ferrando y otras biografías de la televisión rosa

Hubo una época con el final del anterior siglo y el principio del tercer milenio que había casi más tertulianos del corazón y programas donde verlos que espectadores que los vieran. Bueno en realidad, esto último es una exageración por que sí que había muchos que los vieran.

Programas como Tómbola, Crónicas Marcianas, Salsa Rosa, DEC o A tú lado eran las grandes marcas de la prensa rosa que había abandonado las páginas para adentrarse en su versión catódica.

Y de ahí muchos de sus tertulianos iban desfilando por otros programas de ámbito nacional. El famoso ¡Qué te calles Karmele! surgió de un grito de Jesús Mariñas en dicho programa. Un Mariñas que era un habitual en las tertulias de color rosa, sobre todo de la mano de María Teresa Campos con la que volvió a Telecinco con ¡Qué tiempo tan feliz!

Otra que surgió mediáticamente de Tómbola fue su sempiterna enemiga Karmele Marchante. Si Mariñas era la acidez ella intentaba simular se la inteligencia, aunque a veces no es que lo lograra en exceso. Sobre todo en sus enfrentamientos con él. En la actualidad como cualquier televidente conoce sigue en el candelero gracias a Sálvame.

Tómbola era el gran escaparate

Y en Sálvame acabó como presentador Jorge Javier Vázquez, pero antes de capitán fue marinero y un habitual en los programas de Ana Rosa Quintana. Sobre todo durante su etapa en Antena 3. Ahí no era extraño verla debatir con sarcasmo con Rosa Villacastín. Otra de las clásicas del corazón cono Hilario López Millán. Éste quizá existió antes que los famosos en sí.

Casi de la quinta de los dos primeros y compañeros de ambos en más de una tertulia televisiva y radiofónica era Josemi Rodríguez. Diciendo Josemi bastaría para referirse al señor de voz aflautada y pequeñas gafas que intentaba siempre imponer sus ‘buenos modales’ en el arrabal.  Hoy sigue siendo un habitual en la radio, sobre todo.

En más de una ocasión compañero de tertulia de los anteriores fue Pepe Calabuig, que representaba al hombre elegante de Interviu pero que sabía cuándo atacar con acidez. Una acidez, un pelo platino, además de un purito, que eran los sellos de Carlos Ferrando.  Era habitual verle en Tómbola y en la primera época de Crónicas sacar su lengua a pasear.

Y allí más de un enfrentamiento tuvo con Carmen Hornillos (tristemente fallecida el pasado año); aunque es casi imposible encontrar a alguien que no se enfrentara a ella. Un habitual en su réplica era  Jimmy Giménez Arnau, aunque éste  último con más capacidad para dejar frases para el recuerdo.  

De hecho con quien tenía más de un desencuentro, incluso fuera del planeta tierra, era con Coto Matamoros. Hoy Coto está más apartado, pero en su momento el Matamoros archiconocido era él y no su hermano Kiko.

Algunos empezaron como tertulianos para capitanear

Alguien que interpretaba un papel similar en algunos aspectos a Coto, aunque con tirando de rimas era Ángel Antonio Herrera. Insultar con endecasílabos no estaba a la altura de todos. Ni siquiera el baile del ‘chuminero’ de Lydia Lozano podía alcanzar dichas cotas. Cierto que no lo probó en su época de Tómbola.

Nunca le cazó bailando Miguel Temprano que era famoso por ser el más rápido sacando el flash entre todo el famoseo. Y si no que le pregunten a Lecquio y Mar Flores. Ríos de tinta corrió con aquello.

Al frente de todos ellos se situaba, al menos en Tómbola, Ximo Rovira que tiraba de paciencia para no acabar llorando desconsolado abrazado a un sofá. Era lo que tocaba en la que el corazón quedó bañado en tomate.

Fotos: Twitter, Facebook, Mediaset

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Cuando una persona mola, lo sabe todo el mundo pero, sobre todo, lo sabe la propia persona. Y, siendo sinceros, Lily Rose Depp mola muchísimo. Además, mola en el sentido más amplio de la palabra y eso que sólo tiene 16 años.

Desde que se diera a conocer, hace apenas cuatro meses, ha estado en todo sarao de relevancia moderna que se precia. Desfiles, front rows, fiestas, festivales... Y lo mejor es que todo lo que le pasa lo comparte con sus más de 575.000 seguidores de Instagram, que la adoran. 

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Quien más quien menos siempre convive con alguna pequeña rareza propia que ya ha convertido en parte de su personalidad. Pero las rarezas pasan a otro tipo de estado, mucho más preocupantes cuando adquieren el grado de obsesión.

Tal es el nivel, en ocasiones, que a determinadas personas les acaba incapacitando para la rutina de su vida diaria y acaban siendo obsesiones, que para ser superadas, es necesaria ayuda médica, voluntad de hacerlo y mucha paciencia y tiempo.

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Dicen que la belleza es algo subjetivo, que se es guapo según los ojos que miren; pero es cierto que existen unos ciertos cánones que todo el mundo ha asumido como los que se han de cumplir, para ser considerados guapos.

Esto siempre sucede así, salvo alguna excepción. Ya que es muy habitual que el hecho de salir en televisión convierta a alguien que es considerado como poco agraciado como alguien que pasa a ser atractivo.

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