10 momentos con los que Pixar nos rompió el corazón

Pixar llegó al mundo de la animación para cambiarla, y a fe que lo hizo, logrando que sus películas sean siempre de las más taquilleras; de las que forman un gran revuelo cada vez que llegan a las carteleras de todas las salas de cine.

Sus historias han divertido a millones de personas con Monstruos S.A, con Sherk, Toy Story o Buscando a Nemo. Las risas y los buenos momentos siempre están garantizados con los productos que provienen de la factoría Pixar. Pero no sólo de alegrías vive el hombre, ni el espectador de esas películas que también ha tenido, a lo largo de estos años, su buena dosis de momentos lacrimógenos.

Así que qué mejor que recordar aquellos instantes en los que hay que tirar de kleenex para poder continuar viendo la película. Y a lo largo de estos años han sido muchos.

Es muy difícil encontrar a alguien que no echara una lagrimilla al ver la tierna despedida de Sully y la pequeña Boo en Monstruos S.A. El amor entre la niña y el monstruo, de gran corazón, es de lo mejor de todos los filmes de la productora

Hay risas pero también lágrimas 

 Como también da mucha pena cuando Marlin está a punto de dejar de buscar a Nemo y Dory le suplica que mantengan su amistad y que sigan luchando por encontrar al hijo de él. Y la misma película es muy duro el momento inicial en el que Coral acaba muriendo,  por proteger los huevos de sus pequeños frente al ataque de un tiburón que pretende hacerse con ellos.

Y para inicio duro también el de Up, en el que Ellie fallece de forma trágica, y que deja desconsolado a Carl porque el amor de su vida se ha ido. Los primeros minutos de la película son pura tristeza.

Otra de las película que ha dejado momentos para tirar de pañuelo, aunque en esencia sea una oda a la diversión, es Toy Story. El momento en el que Andy juega, por última vez con sus juguetes antes de irse a la Universidad hizo ponerse triste hasta al más insensible que viera la película. En el fondo, es algo que ocurre a todo el mundo, llega el momento de renunciar a la infancia por la vida adulta.

Las despedidas siempre son difíciles 

Casi a la par de tristeza a cuando Woody se despide, diciéndole adiós a Andy en el porche de Bonnie. Sus caras denotaban que ninguno quería separarse, aunque sabían que llegaba el momento.

Y para recuerdo triste también, aunque pesa más lo tierno que es, cuando Sully encuentra en su carpeta un dibujo que le hizo Boo, y que le recuerda a la niña.

Pero no sólo los monstruos y las niñas son capaces de transmitir momentos de ternura, hasta los coches de Pixar pueden lograrlo. Y si no, para muestra cuando Rayo McQueen renuncia a ganar una competición: la Copa Pistón para ayudar a Ray a cruzar la meta. Prefirió la amistad al triunfo. Pero no es el único momento de Cars que toca la fibra, pues no se puede olvidar cuando están melancólicos recordando cómo era todo antes de la autopista.

Pero sin duda, entre todos los momentos, quizá el que se lleve la palma sea cuando toda la pandilla de Toy Story llega a la conclusión de que se han ir al horno. Duro y tierno a la vez, como muchas de las cintas de Pixar. 

Fotos: Disney/Pixar

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Más de un actor ha llegado a conseguir mejores premios como directores que como actores.

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Decir que el cine ha cambiado, desde que diera sus primeros pasos a finales del siglo XIX, es quedarse muy corto.

A lo largo de 125 años, Hollywood se ha convertido en el teatro de los sueños planetario, el lugar donde millones de personas proyectan sus anhelos y esperanzas o, sencillamente, donde se evaden de su día a día, para disfrutar de todo tipo de fábulas audiovisuales. 

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Estamos hablando de una película perturbadora que se estrenó allá por 1958 en la España franquista como filme policíaco aunque contenía mucho más. Dirigía Ladislao Vajda, huído de la Hungría comunista y acogido en nuestro país para rodar obras maestras como Marcelino Pan y Vino, Mi tío Jacinto o Un ángel pasó por Brooklyn. Ladislao Vajda lograba siempre (o casi siempre) introducir en los márgenes de sus obras un factor inquietante, que escapaba a la propaganda o censura impuestas por el franquismo.

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