10 cosas que pasan en cada episodio de Anatomía de Grey

Shonda Rhimes y su Shondaland siguen siendo los reyes indiscutibles de la televisión. A saber, Scandal y How to get away from murder siguen arrasando en audiencias, en redes sociales, y su fenómento fandom es bestial. 

Dicho lo cual, ni una ni otra tienen nada que hacer ante la auténtica reina de las series made in Shonda: Anatomía de Grey12 temporadas, protagonistas muertos, despedidos, viejunos y todo lo que tú quieras, pero Meredith y los suyos llevan desde el año 2005, desarrollando el culebrón más adictivo que se ha dado en un hospital desde UrgenciasY es que el Grey Sloan Memorial Hospital tiene más romances y dramas que pacientes. Esto es así. 

La pregunta es, ¿qué tiene Anatomía de Grey para que, 12 temporadas después, siga en antena? Para empezar, audiencia. Cierto es que la serie no llega a los 22 millones de media de su tercera temporada, ni tan siquiera a los 15 de la quinta pero ojo, tras 12 temporadas, rondar los 9 millones por capítulo es un triunfo. Además, sus ratings nunca bajan del 2.2 y eso significa dinerito fresco. Mal se tiene que poner la cosa para que no lleguemos a la 13ª entrega. 

Además de audiencia, hay 10 elementos que nunca pueden faltar en un capítulo de Anatomía de GreyY es que la fórmula mágica de Shonda, aunque no todo el mundo la tenga, es bastante reconocible. Eso sí, no la hemos incluido en nuestra lista de 20 series infravaloradas que deberías estar viendo. ¿Motivo? No la infravaloramos. 

1. Caso médico extraño

Llevamos 12 temporadas, casi 250 capítulos y hemos visto pacientes de todo tipo. A pesar de todo, los doctores siempre se quedan picuetos al comenzar el episodio con el caso que se les presenta. Con lo que molaba que en House siempre fuera Lupus. 

2. Mal rollo de Grey

Que se muera tu marido es algo como para estar de mal humor o triste, vale, pero durante los otros 248 capítulos, Meredith siempre encuentra la forma de amargarse o amargarnos. Madre del amor hermoso, una Coca-Cola y una sonrisa para esta mujer. 

3. Tensión sexual

Por cada paciente curado, se echan dos polvos en el Hospital. O peor aún, se dejan pendientes. Quizás ése sea el secreto de la serie, la tensión sexual entre los personajes. O saber si Alex tardará más o menos en encamarse con cada personaje femenino que llega. 

4. ¿Soy buen doctor?

Obviamente, cada semana no falta la ración habitual de dudas profesionales. Y es que no hay capítulo en el que un protagonista no la líe parda y, acto seguido venga la gran pregunta: ¿debo ser doctor? ¿valgo para esto? Y claro, ahí está el compañero que le anima, que le reconforta... ¡y vuelta al punto 3! 

5. Lecciones de vida everywhere

El Hospital de las casualidades es el Grey Sloan Memorial. Y es que, bendito karma, cuando un protagonista tiene una duda existencial, siempre encuentra al paciente idóneo que le da una lección de vida, aplicable a su problema. Así da gusto trabajar. 

6. Se nos va...

Por mucho culebrón, sexo, amor, amistad y demás que haya, no debemos olvidar que Anatomía de Grey es una serie de doctores que juegan a los médicos. Y claro, hay que poner siempre a un paciente al borde de la muerte. De hecho, más de uno se ha quedado por el camino pero, a quién le importan, teniendo el punto 3 como referencia. 

7. No se nos fue

Hemos dicho que más de uno se ha quedado pero no es lo habitual. Y es que, oh sorpresa, siempre aparece el milagro en el momento más inoportuno. Esos casos incurables que provocan crisis existenciales a todo el equipo médico, de repente tienen solución. Los McGyver con bata están en el Grey Sloan Memorial. 

8. El consejo de Webber

Webber siempre aparece cuando más lo necesitas. Es como Tom Jones con Carlton, el ángel de la guarda de los residentes. No sólo ayuda a los suyos sino que les dice lo que necesitan escuchar, aunque para el resto del mundo no tenga sentido. Un crack de la filosofía y la medicina. 

9. ¿Insultos? Por supuesto

Lo de tener la fiesta en paz no va con anatomía de Grey. Siempre hay dos médicos que se llevan a matar y no tienen problema en mostrarlo delante de todo el mundo, pacientes incluidos. Tranquilizador para cualquier enfermo. 

10. ¡No me quiere, tía!

Lógico. Con tanto trajín de amoríos en el número 3, este elemento era indispensable: los lamentos. Y es que los amores no correspondidos son el pan nuestro de cada día en Anatomía de Grey. ¿Alguien recuerda un capítulo en el que alguien no llore por mal de amores? Nosotros tampoco. 

Por todo esto y mucho más... ¡adoramos Anatomía de Grey! Larga vida a Queen Shonda. Ojo, que es nombre, no apodo y no tiene nada que ver con un elemento del hospital. No seáis mal pensados. 

Fotos: ABC

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