Las series como manual para el miedo

La ficción es el subconsciente de cada momento histórico e, igual que en los años 30 del pretérito siglo XX los monstruos de la Paramount anticiparon el terror del nazismo (de Drácula a Frankenstein pasando por La momia y los primeros zombis), las series actuales radiografían el miedo de una sociedad que se asoma al abismo de un tiempo convulso y confuso. 

Los responsables de la campaña de Trump detectaron mediante diversas métricas que quienes veían The Walking Dead guardaban un especial pánico a la inmigración, lo cual resulta lógico ya que la popular serie de zombis no es sino el relato oscuro de una desesperanza crónica, de la fortaleza asediada, de la huída y la desintegración de una América que fue grande una vez y que (sí) Trump prometió volver a agigantar. Así que Trump pagó numerosísimos anuncios de su campaña en The Walking Dead y podría decirse que funcionó.

Las series y el miedo. 

Esto no son los 90 y Friends ha quedado como un sueño en colores que retrata un mundo anacrónico, tan lejano como las comedias de Doris Day y Rock Hudson.

El futuro es terror en Black Mirror y en El cuento de la criada y en muchos capítulos de la nueva The Twilight Zone (vean, por favor, esa espléndida parábola feminista que es Not All Men -capítulo 7-) e, incluso, en The Good Fight porque resulta distópico ese Chicago eternamente lluvioso cuyos sótanos albergan focos de resistencia y espionaje en demencial pulso.

Y está el apocalipsis en The Rain y estuvo en Z Nation.

z-nation

Y Westworld también dibuja un futuro sombrío y las dudas sobre la inteligencia artificial.

¿Dónde queda la esperanza? ¿Dónde está el relato que incluya la posibilidad de un futuro mejor?

Vivimos días de pesimismo.

Violencia y lucha sin tregua por el poder en Juego de tronos y la imposibilidad de hallar un personaje verdaderamente íntegro. Hasta superhéroes y superheroínas se deprimen y perecen y resucitan pero sólo en parte.

El caso es que ver series ya no es reir aunque siempre existe la posibilidad de evadirte mediante la ingesta de Velvet Colección, Las chicas del cable o Altamar pero estábamos hablando de series con verdaderas aspiraciones artísticas, háganme el favor.

Y el mundo es como es y los monstruos han tomado el poder (de Trump a Salvini pasando por Viktor Orbán) así que no es de extrañar que soñemos en nuestra ficción con futuros horrendos.

DANIEL SERRANO

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En otros tiempos se acometía la tarea de arrancar un año nuevo con resaca y reservas de ibuprofeno o aspirina pero en estos días de pandemia vaya usted a saber, lo mismo nos hemos levantado frescas como lechugas. De cualquier manera, el 1 de enero es jornada para hacer uso y abuso de sofá y manta y para ver series y películas que no nos exijan un alto grado de actividad cerebral.

Con que a ver, ¿qué vemos?

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Bromas que se hacen en Twitter y nos gustan. Venga, que no hay que tomarse siempre la vida en serio. Por ejemplo, este parecido razonable que Nidea (@nyconene) ha encontrao para Baby Yoda.

El pequeño Yoda es uno de los personajes televisivos de 2020 y, además, junto a DiCaprio riéndose en Django desencadenado, rey de los memes.

Y sí, esta versión en muñeco de trapo se parece a un comunicador español de extremo centro.

O por ahí.

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Bueno, en realidad ha sido Sara quien ha hecho la incómoda aunque necesaria pregunta. 

En un año en el que la calidad del contenido televisivo, especialmente en España, ha sido sobresaliente, no conviene olvidar los bien denominados truños que mucha gente se ha tragado, sin saber el motivo real. 

Ojo, que para gustos, colores; y para variedad, las series. 

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