Las diferencias entre madrileños de barrios ricos y barrios pobres

Que las comparaciones son odiosas, se sabe desde hace siglos. Ahora, lo que está pasando en Madrid con la pandemia y las diferencias entre unos barrios y otros, es absolutamente demencial. 

Una muestra de ello la ha dado Thais Villas, quien ha recuperado la sección Barrio obrero vs Barrio rico para El Intermedio. 

La premisa ha sido sencilla: irse a un barrio obrero y otro acaudalado de Madrid y preguntar a sus vecinos cómo les ha afectado la pandemia. Las respuestas harán enfadar a mucha gente, especialmente a quienes lo vean desde un barrio obrero. 

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Y es que mientras en el barrio obrero todo son vecinos en paro, pisos pequeños, ataques de ansiedad e incertidumbre de cara a 2021, en el barrio rico siguen viviendo en los Mundos de Yupi. 

Sólo así se entiende que una de las entrevistadas confiese, sin ningún tipo de rubor, que se ha saltado el confinamiento cuanto ha querido, pero que lo ha hecho con responsabilidad. "Yo salía cuando quería". La misma vecina que se ha jactado de salir a protestar con las cacerolas contra el Gobierno. 

De hecho, minutos antes de ser abordada por Thais Villas, la entrevistada venía de comprarse un reloj nuevo que le había costado 3.500 euros. 

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En en lado opuesto, una vecina que tuvo que vender el microondas para poder comprar comida, otra que vive de la pensión baja que cobra su abuela, con quien comparte casa, y otro vecino en paro que va a comer a casa de su hermana porque es parado de larga duración. 

Así, mientras los vecinos de Puente de Vallecas ansían un trabajo para poder salir adelante, en el barrio adinerado, el joven influencer sueña con irse a Bali o, al menos, salir de fiesta. Prioridades. 

Y para qué mencionar el asunto de las casas. Ya no sólo las viviendas habituales, sino las segundas residencias de las que algunos han presumido, con su propio jardín para desconectar por completo. Obviamente, ninguna de ellas está en Madrid. Y es que las normas, digan lo que digan, no son iguales para todos. 

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Fotos y vídeo: Atresmedia

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Ir al kiosco a mancharse las manos de tinta con la prensa diaria es un ejercicio de militancia pleistocénica, no apto para millennials ni posteriores juventudes que bastante tienen con lo que tienen (ya lo ha dicho Macron: "Es difícil tener 20 años en 2020"). Y ya no digamos eso de comprar revistas, a no ser que hablemos de las del corazón o el Vogue, que siguen teniendo su público multidisciplinar y de varias generaciones. 

Así que concluyamos que mantener en papel una publicación dedicada al rock&roll es una heroicidad que hay que aplaudir.

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Iker Jiménez hace tiempo que cogió la linde del coronavirus como tema central de Cuarto Milenio y está dispuesto a ir con todo hasta el final. 

En esta ocasión, el presentador del programa de Cuatro ha querido analizar la realidad de China o, más bien, su versión de la realidad de China, situando allí el origen de la pandemia.

Y para hacerlo, Iker Jiménez ha optado por llamar a un colaborador conocido y reconocible por su discurso neoliberal, conservador y, sobre todo, por su viralísimo vídeo de las mentiras. 

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