La propuesta de Bob Pop a una diputada de Vox

Es verano y, aunque la pandemia arrecia sin que podamos frenarla, resulta inevitable caer en cierta despreocupación y beber horchata a la sombra y hacer chistes tontos pero que nos hacen sonreir como si el mundo fuese un lugar perfecto. Por ello queríamos resaltar la chanza de Bob Bop a cuenta del nombre de Macarena Olona, diputada de Vox que suele tender a la agresividad y la vociferación.

Se trata de una broma sin ánimo de hacer daño.

Una cosa veraniega y divertida, tontorrona pero (a la vez y valga la paradoja) ingeniosa.

¿Por qué no?

Pues ya está.

Una línea para hacer reir y, la verdad, es que no todo el mundo tiene la oportunidad de firmar como M.Olona. Qué suerte.

Así es Bob Pop.

Que en su perfil de Twitter también se refiere recientemente a Miguel Bosé.

Reflexión quizá de quien fuera fan de Miguel Bosé porque, recordemos, Miguel Bosé no fue siempre esa persona rara que promueve teorías conspiranoicas utiizando mayúsculas en su Twitter como los añorados Masa Enfurecida. Miguel Bosé fue un cantante más bien próximo a las tesis progresistas e, incluso, durante una época, bastante mimado por los sucesivos gobiernos del PSOE, que le dieron la programación musical de la Expo y un programa en TVE que se llamaba El séptimo de caballería.

Pero de eso hablaremos otro día.

Hoy se trataba de esbozar una sonrisa con la propuesta de Bob Pop a la diputada de Vox que, a partir de este momento, deberíamos denominar M.Olona.

Verano y humo.

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Foto: Gtres

 

 

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Cuando un grupo pop se convierte en bandera de cierta clase social o segmento ideológico no hay manera ya de hacer un juicio serio sobre sus canciones. Sucede con Bertín Osborne (¿recuerda alguien cuando Amor mediterráneo sonaba en Los40) y con el Miguel Bosé de la plandemia y, claro, con Taburete.

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Que el humor tiene un fondo trágico no resulta ninguna novedad. Todos los grandes de la comedia lo han sabido. Lo sabe Ignatius Farray y lo expresa en sus memorias Vive como un mendigo, baila como un rey. En ese libro menciona (claro) a Richard Pryor, cuya terrible infancia y juventud cocieron a fuego lento un talento humorístico sin precedentes. Y, sin embargo, aquel cómico afroamericano de éxito, que coleccionaba éxitos de taquilla junto a Gene Wilder en la década de los 80, fue un hombre atormentado.

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