La (muy) viral secuencia que demuestra cómo fingimos en un selfie

Tal vez ya lo hayas visto. Si no, merece la pena que eches un vistazo más abajo. Cámara que apunta al público durante una retransmisión deportiva y una parejita que se hace un selfie sonriente para luego congelar su sonrisa y mostrar unos rostros de aburrimiento absolutamente fulminantes. El selfie seguramente daba a entender que se lo estaban pasando muy bien. La secuencia captada por la cámara exhibe un aburrimiento atómico.

Es hilarante.

Eso también.

Y que viva Twitter y su viralidad.

Efectivamente.

La felicidad en Instagram mediante una foto absolutamente falsa.

Eso refleja el momento que se ha viralizado.

E, incluso, ha dado para que algúna Tuit Star haya recuperado otro momento similar con protagonistas de alto nivel en cuanto a poder se refiere.

El fingimiento como regla social.

Pero ¿para qué?

Pues porque salir triste en Instagram resulta algo bastante inaceptable. Las influencers siempre son felices. Y millonarias. O eso parecen. Tal vez luego no sea verdad. Así que cuando posamos para una foto colocamos nuestro mejor gesto y luego volvemos a sumirnos en el hastío. El partido no debía ser muy interesante tampoco.

El caso es que la parejita se ha hecho universalmente famosa y esperemos que se tomen a broma su protagonismo. Porque, en el fondo, hemos visto en ella y en él nuestro propio reflejo. ¿O no?

ADEMÁS: 28 selfies estropeados por un reflejo traicionero 

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Mucho ha cambiado TVE desde 1978 hasta ahora. Una época en la que el Renault 5 y el Citroen CX eran los coches de moda y en la tele eran tendencia el bigote y la barba. 

Un 6 de diciembre de aquel año se votaba la Constitución y toda España estaba pendiente de qué saldría (si SÍ o si NO).

Los currelas todavía eran mayoritariamente hombres en las fábricas (y en casi todos los lados) y desayunaban un bocata de anchoas con queso regado con Soberano y los domingos se ponían Varón Dandy para oler bien.

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Ha hablado Bob Pop de su abuela Felisa, fan de Jimmy Somerville (The Communards) y muy aficionada al fútbol. Y ha contado una anécdota: el abuelo de Bob Pop apagaba la tele cuando perdía el Real Madrid, equipo del que era fanático, y su abuela Felisa se quedaba con las ganas de ver el partido. ¿Cómo lo solucionaba? Mediante una llamada de teléfono. Hay que escuchar a Bob Pop contar la historia completa, con su ternura y humor característicos.

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