Pablo Iglesias a lo Will Smith o cómo el vicpresidente se ríe de sí mismo

Al oeste en Vallecas crecía y vivía, sin hacer mucho caso a la Policía. Jugaba al fútbol sin cansarme demasiado, porque por las noches quería ser un licenciado... 

Pablo Iglesias está contento. Y se nota. 

El secretario general de Unidas Podemos es ahora vicepresidente del Gobierno y, en las últimas horas, lo ha celebrado riendo, llorando y posando con su nueva cartera. Lo esperado. 

Ahora, lo que nadie podría esperar era que también lo hiciera rapeando al ritmo de Will Smith en 'El Príncipe de Bel-Air'

ADEMÁS: El vídeo de Canal Sur que emocionó a Pablo Iglesias

De la mano de Tik-Tok, la plataforma del momento en todo el mundo, alguien ha montado la llegada de Pablo Iglesias al Palacio de la Moncloa, con la mítica canción de la serie estadounidense de fondo. 

La viral llegada de Pablo Iglesias, que ya había generado todo tipo de comentarios por su pose homenaje a John Wayne, o incluso a Cristiano Ronaldo, ha alcanzado su punto culminante con este combo loco Will Smith/Pablo Iglesias. 

¿Y cómo se lo ha tomado el vicepresidente del Gobierno? Pues como se suele tomar este tipo de cosas: con humor. Hasta tal punto que lo ha compartido en su cuenta de Twitter, donde está alcanzando cifras estratosféricas. Obviamente, se confía que habrá deshabilitado las notificaciones o no habrá pegado ojo nadie en esa santa casa.

ADEMÁS: El mensaje de Pablo Iglesias a Brad Pitt

Por cierto, el detalle de hacer coincidir el momento de la canción concreto con la entrada en el Palacio de la Moncloa es crema, que diría Cristina Cifuentes. 

Fotos y vídeo: Gtres y Twitter

Ver resumen Ocultar resumen

Hay una campaña intensísima que llama al voto en Estados Unidos para dirimir la batalla Trump-Biden. Y, generalmente, quien impulsa el voto (que puede adelantarse ya mismo aunque las elecciones sean en noviembre) suele inclinarse por un desalojo ordenado de quien ha ocupado la Casa Blanca durante los últimos cuatro años.

Trump ganó, entre otras cosas, gracias a la abstención de votantes demócratas progresistas que veían a Hillary Clinton demasiado escorada a la derecha.

Y la pesadilla se hizo realidad.

Páginas