La confesión de Gustavo: "Soy una mierda de colaborador"

Gustavo es un paparazzi que saltó a la tertulianía rosa con ¿Dónde estás corazón? y acabó siendo aceptado en Sálvame a cambio de ponerse un disfraz ridículo cada vez que se lo ordenan. Ello ha dado grandes momentos de sobremesa en los que ha podido verse a Gustavo hablando muy serio de una defunción vestido, por ejemplo, de Caperucita Roja. Más o menos.

El caso es que Gustavo, para ganarse el jornal, ha tenido que traspasar la línea y convertirse él en personaje a diseccionar y este sábado 20 de enero volvía a la carga en Sálvame a contar que está algo así como enamorado de María Lapiedra, actriz de cine para adultos y asidua a programas del cuore.

gustavo-abatido

Podríamos haber cambiado a La Sexta Noche, sí, pero por allí andaban Inda y Marhuenda, y no sabíamos que sería peor.

Habló Gustavo, fue sometido al interrogatorio de sus ex compinches de tertulia, tuvo que confesar que había sido infiel a su ex mujer muchas veces ("pero sólo una noche") y confesó a grito pelado: "Soy un colaborador de mierda".

Lo dijo varias veces.

Se refería a que, ahora que estaba sentado al otro lado del plató, nadie le defendía.

Tuvieron que recordarle que él ha ejercido de inquisidor en numerosas ocasiones y que donde las dan, las toman.

El tono tuvo la delicadeza que suele en Sálvame y como ya no era horario infantil pudo decir Gustavo que estaba harto de que acusasen de "puta" a María Lapiedra y pudo Belen Esteban comunicar al respetable público que tras el programa Gustavo y María se irían "a follar a un hotel".

Teatro de la crueldad

¿Y por qué hablamos de Sálvame y por qué nos resulta tan fascinante si percibimos la presunta bajeza moral de sus contenidos?

Porque nada de lo humano nos es ajeno y porque es un fenómeno único, masivo, que lidera la audiencia todas las sobremesas y los sábados por la noche, y que se basa en la puesta en escena de un teatro de la crueldad sin freno alguno.

maria-lapiedra,-el-personaje-de-moda

Es la atracción del abismo pero, a veces, resulta tan brutal lo que se exhibe en Sálvame, el mecanismo de la trituradora de carne que es este espacio se nos coloca tan a la vista que nos perturba y nos vamos a la cama pensando si realmente esto puede admitirse. 

En fin, tampoco somos jueces.

Sería mejor que la gente leyese un libro o saliese a tomar copas o conversase sobre la fenomenología del espíritu hegeliana pero España y yo somos así, señora.

Gustavo confesó y el culebrón continuará hasta que pueda exprimirse en su totalidad. Luego procederemos a extirpar el alma a algún otro personaje que se preste a ello.

ADEMÁS: El ruido y la furia: Ana Rosa vs Susanna Griso