Joaquín Prat contesta a quienes diferencian entre los ERE y la Gurtel

Naturalmente que nos hallamos ante casos diferentes, admite Joaquín Prat, pero ambos tienen en común algo muy simple. "¡Son corrupción!" ha clamado el presentador en el plató de El programa de Ana Rosa. Corrupciones de diferente tipo pero corrupciones al fin y al cabo. No es dado Joaquín Prat a meterse en política pero cuando quiere opina rotundamente. E, incluso, contradice agriamente a su jefa, Ana Rosa (véase aquí).

El caso es que Joaquín Prat ha hablado alto y claro.

Tenía que explicar las diferencias entre lo sucedido con los ERE en Andalucía y la red de corrupción del PP a la que la policía denominó Gurtel y lo hizo. Pero previamente introdujo un pequeño editorial.

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Pues eso.

Que a Joaquín Prat no le convence lo de hacer distingos entre unas corrupciones y otras. Aunque también es verdad que hay que analizar las cosas con finura y no es lo mismo llenarse los bolsillos ilegalmente para comprarse un chaletazo en Baqueira (Bárcenas) que hacer la vista gorda para que se repartieran millones en prejubilaciones y ayudas a empresas en quiebra (Griñán y Chaves). Ambas actuaciones, en todo caso, son rechazables porque a los trabajadores hay que ayudarles con la ley en la mano y no repartiendo dinerete al libre albedrío del gobernante. Bueno, dejemos este debate a los finos analistas de Al rojo vivo y, simplemente, recordar que Joaquín Prat ha editorializado y está en su perfecto derecho.

Por cierto que, tal y como le ha recordado Ana Rosa Quintana, Joaquín Prat está a punto de partir hacia Cuatro al día con el objetivo de reflotar el programa de sobremesa que languidece en la cadena secundaria de Mediaset. ¿Lo conseguirá? Parece tarea difícil pero, la verdad, Joaquín Prat es un tipo bragado y eficacísimo como comunicador. Qué Dios reparta suerte.

ADEMÁS: Así comenzó Cuatro

Fotos: Gtres, Mediaset

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Cuando un grupo pop se convierte en bandera de cierta clase social o segmento ideológico no hay manera ya de hacer un juicio serio sobre sus canciones. Sucede con Bertín Osborne (¿recuerda alguien cuando Amor mediterráneo sonaba en Los40) y con el Miguel Bosé de la plandemia y, claro, con Taburete.

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Que el humor tiene un fondo trágico no resulta ninguna novedad. Todos los grandes de la comedia lo han sabido. Lo sabe Ignatius Farray y lo expresa en sus memorias Vive como un mendigo, baila como un rey. En ese libro menciona (claro) a Richard Pryor, cuya terrible infancia y juventud cocieron a fuego lento un talento humorístico sin precedentes. Y, sin embargo, aquel cómico afroamericano de éxito, que coleccionaba éxitos de taquilla junto a Gene Wilder en la década de los 80, fue un hombre atormentado.

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Cosas divertidas que discurren por Twitter bajo el torrente de puñetazos, mal rollo e insultos coloreados en que se ha convertido esta red social. Gracias a @dromuz por descubrirnos cómo sería nuestra clase política si se fundieran sus rostros.

Por ejemplo, arriba lo vemos parcialmente, Pedro Sánchez y Zapatero.

Dos presidentes unidos fisonómicamente y un resultado inquietante.

Como inquietantes son la mayor parte de los resultados.

Véase el hilo.

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