Freaks, una extraña obra maestra

La experiencia de ver Freaks (titulada en España La parada de los monstruos) resulta hipnótica, es asistir a una pesadilla con forma de cuento infantil, una exploración de las barracas de feria cuando todavía existían esas barracas de feria. Tod Browning dirigió Freaks con "monstruos" auténticos, personas diferentes que se ganaban la vida exhibiendo su diferencia y provocado en el público de la época risa o miedo o ambas cosas. Daisy y Violet Hilton, hermanas siamesas; Frances O' Connor, la mujer sin brazos; Prince Randia, también conocido como El Torso Viviente, La Oruga Humana, El Hombre Serpiente; Olga Roderick, la mujer barbuda... Con todo ese material humano que había vivido en la sordidez de los espectáculos circenses hizo Tod Browning una fábula moral en las que quiso retratarles como verdaderas personas.

Freaks se estrenó en 1932 y tanto la crítica como el público la rechazó. Fue calificada de repugnante, se retiró de las salas y sólo muchísimo tiempo después fue recuperada para convertirse en un título icónico. Su director, Tod Browning, venía de triunfar con el Drácula de Bela Lugosi pero Freaks dejó su carrera tocada. Apenas dirigió cuatro títulos más de cierto y tuvo que retirarse prematuramente.

El origen del proyecto está en el relato Spurs de Tod Robbins, que relata la venganza de un enano de circo contra una bella mujer que se ha burlado de él simulando amor para luego irse con el forzudo. Una línea argumental simple que, sin embargo, permite a Tod Browning dibujar a una comunidad alternativa, la de los llamados "monstruos de circo", con sus reglas, su solidaridad de grupo y, finalmente, su superioridad con respecto a la de la gente normal siempre dispuesta a abusar del diferente.

¿Cómo empezó todo?

Harry Earles, que formaba parte de The Doll Family (un grupo de personas de baja estatura que se dedicaba al espectáculo y el circo), insistió a Tod Browning para que adaptase ese relato al cine.

Así surgió Freaks, la producción de Hollywood más poco hollywoodiense que jamás se haya rodado.

Una suerte de cine de terror que nada tenía que ver con La Momia o Frankenstein. Otro tipo de poesía violenta. Un cine que realmente desazona. Nada que ver con las películas de miedo de la Universal de las que se sale indemne, como quien se sube a una Montaña Rusa.

Hay un momento hermoso, cruel, brutal, poético, impactante. Esa cena donde el ritual es beber de la misma copa y aceptar en el grupo a quien llega de nuevas al grito de "one of us, one of us!" como una letanía de pesadilla.

Esa frase es historia del cine.

Tod Browning murió sin saber que Freaks sería la película por la que sería recordado. Muy superior, incluso, a Drácula.

A partir de mediados de los 60 y, sobre todo, en los 70 se reivindica el espíritu libre de este título absolutamente heterodoxo.

Y en este siglo XXI que tan fácilmente olvida piezas maestras del pasado no está de más insistir a quien desconozca esta obra en que hay que ver Freaks si el cine de riesgo es lo que se busca. Y para quien la conozca, cualquier momento es bueno para revisar un clásico de esta envergadura. Porque volver a Freaks es sentir de nuevo esa sensación de vértigo de la primera vez que vimos Freaks.

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Ha muerto Sean Connery a los 90 años y no podemos olvidar cuando aseguró públicamente que pegar a una mujer no estaba del todo mal pero, a la vez, cómo no admirar su talento interpretativo en tantísimas grandes obras. Resulta una contradicción dolorosa pero la existencia se forma mediante dolorosas contradicciones, no hay más.  Sean Connery fue 007 pero, sinceramente, eso es lo de menos.

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Mientras la prohibición no alcance a las salas de cine, existe la posibilidad de adentrarse en la penumbra para ver los estrenos de cada viernes y que la pandemia nos sea ajena durante un rato. Aunque no podamos olvidar la mascarilla, la distancia de seguridad y (a ser posible) nos toque obviar las palomitas y otras chucherías de la experiencia, menos es nada. Pero vamos a lo que vamos. Estrenos que llegan este largo puente.

Y hay, por lo menos, tres películas que tienen su aquel.

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