El lamento del tertuliano

Qué difícl es ganarse el pan de tertulia en tertulia. Y lo decimos sin asomo de ironía. Ser tertuliano progresista y no morir en el intento resulta un heróico empeño cuando tienes enfrente a la vociferación armada de fake news, frases hechas y sarcasmos de barra de bar y carajillo.

Así que pasa lo que pasa.

Hay domingos que uno piensa lo que se le viene encima en cuanto empiece el lunes y se le cae el alma a los pies.

Le ha sucedido a Antonio Maestre, que ha expresado su hartazgo en un tuit revelador.

Efectivamente. A ver qué toca esta semana de tertulianía aunque podríamos apostar a que se hablará de los que han robado Nike en los disturbios de Barcelona, la presunta presencia de MENAS en las manifestaciones y otras finas hierbas sacadas de la brocha gorda con que cierto periodismo se maneja.

También, claro, puede debatirse sobre la pancarta que se vio en Barcelona y que a Antonio Maestre le parece, con razón, un elemento clave para entender las protestas de estos días.

Malos tiempos para la lírica.

Pero es lo que hay.

Ser tertuliano es jodido pero (como dicen los viejos periodistas) peor sería trabajar.

Así que a ello, a batirse el cobre en los platós y luego en Twiter y... buff... cansa sólo de enunciarlo. 

Era más fácil cuando La noria y el bipartidismo María Antonia Iglesias / Alfonso Rojo.

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La polarización nos conduce a lugares donde es imposible cualquier discusión sosegada. "¡Fascista!". "No, fascista tú, y además cabrón!". Ese es el nivel. Y en Twitter el mal tono se eleva a la enésima potencia. Sin embargo, de vez en cuando hay reflexiones que merece la pena leer. Es lo que ha sucedido con Marwan, que en un larguísimo hilo (no exento de autoironía en un humorístico giro final) ha explicado las contradicciones que conlleva defender la libertad de expresión, el derecho a manifestarse y otros asuntos.

Por ejemplo, el de la violencia policial.

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Lo de Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid con un adoquín en la mano ha dado lugar a memes y comentarios de toda clase y condición. Naturalmente, se ha señalado el copyright de tan ostentoso gesto político: el gran Albert Rivera, que antes de llevar a su partido a la ruinita salió con un pedrusco en la mano para agitar las aguas de un debate entre candidatos que le miraron entre la perplejidad y el cachondeo.

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Y no sólo a Toni Cantó. La derecha patria estaba en Twitter exultante porque en el programa más visto de Antena 3, un espacio infantil en el que primero se opina de políitca y luego hay experimentos del QUIMICEFA, Carlos Alsina disparó crítica tras crítica contra Pablo Iglesias. 

Pero a lo que vamos.

Fue a divertirse a El Hormiguero el mismísimo Carlos Alsina.

Y Pablo Motos, como quien no quiere la cosa, le dio carrete para que pusiese a caldo a Podemos.

Lo previsible. Toni Cantó disfrutó como un niño con la velada.

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