Debatiendo sobre Ignatius Farray

Durante esta semana se ha producido en Twitter un animado debate entre quienes se ríen con las cosas de Ignatius Farray y quienes dicen que no les hace la más mínima gracia.

Opiniones puede haber para todos los gustos.

Faltaría más.

Y el propio Ignatius ha colgado en su perfil de Twitter opiniones a favor y en contra.

Y así todo el rato.

¿Y qué opinamos aquí sobre Ignatius?

Pues que posee carisma y apuesta fuerte y a veces hasta nos puede cabrear pero, sinceramente, su humor se nota que tiene un trabajo intelectual y un recorrido y un haberse visto el humor que se hace por ahí y haberlo asimilado. Perdonen la frase tan larga.

No es un piernas que hace chistes y los denomina monólogos.

El fin de la comedia, la serie que hizo para Paramount Comedy, es una jodida obra maestra.

El humor en España está formado actualmente por unos cuantos seres brillantes (y aquí colocamos a Ignatius) y un buen montón de esbozadores de gracietas que son una copia entre Seinfield y Arévalo. Para eso, mejor Arévalo.

Perra de Satán resumió mejor que nadie la polémica sobre Ignatius.

Y que siga la polémica sobre Ignatius, que polemizar siempre es de provecho.

(Ah, por cierto, Ignatius ha sacado un libro autobiográfico que se titula Vive como un mendigo, baila como un rey que seguro está requetebién. De nada.)

ADEMÁS: Ignatius también opinó sobre Cataluña

Foto: Gtres

 

 

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Ir al kiosco a mancharse las manos de tinta con la prensa diaria es un ejercicio de militancia pleistocénica, no apto para millennials ni posteriores juventudes que bastante tienen con lo que tienen (ya lo ha dicho Macron: "Es difícil tener 20 años en 2020"). Y ya no digamos eso de comprar revistas, a no ser que hablemos de las del corazón o el Vogue, que siguen teniendo su público multidisciplinar y de varias generaciones. 

Así que concluyamos que mantener en papel una publicación dedicada al rock&roll es una heroicidad que hay que aplaudir.

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Iker Jiménez hace tiempo que cogió la linde del coronavirus como tema central de Cuarto Milenio y está dispuesto a ir con todo hasta el final. 

En esta ocasión, el presentador del programa de Cuatro ha querido analizar la realidad de China o, más bien, su versión de la realidad de China, situando allí el origen de la pandemia.

Y para hacerlo, Iker Jiménez ha optado por llamar a un colaborador conocido y reconocible por su discurso neoliberal, conservador y, sobre todo, por su viralísimo vídeo de las mentiras. 

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