Debatiendo sobre Ignatius Farray

Durante esta semana se ha producido en Twitter un animado debate entre quienes se ríen con las cosas de Ignatius Farray y quienes dicen que no les hace la más mínima gracia.

Opiniones puede haber para todos los gustos.

Faltaría más.

Y el propio Ignatius ha colgado en su perfil de Twitter opiniones a favor y en contra.

Y así todo el rato.

¿Y qué opinamos aquí sobre Ignatius?

Pues que posee carisma y apuesta fuerte y a veces hasta nos puede cabrear pero, sinceramente, su humor se nota que tiene un trabajo intelectual y un recorrido y un haberse visto el humor que se hace por ahí y haberlo asimilado. Perdonen la frase tan larga.

No es un piernas que hace chistes y los denomina monólogos.

El fin de la comedia, la serie que hizo para Paramount Comedy, es una jodida obra maestra.

El humor en España está formado actualmente por unos cuantos seres brillantes (y aquí colocamos a Ignatius) y un buen montón de esbozadores de gracietas que son una copia entre Seinfield y Arévalo. Para eso, mejor Arévalo.

Perra de Satán resumió mejor que nadie la polémica sobre Ignatius.

Y que siga la polémica sobre Ignatius, que polemizar siempre es de provecho.

(Ah, por cierto, Ignatius ha sacado un libro autobiográfico que se titula Vive como un mendigo, baila como un rey que seguro está requetebién. De nada.)

ADEMÁS: Ignatius también opinó sobre Cataluña

Foto: Gtres

 

 

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Se ha convertido, por obra y gracia de la victoria de Joe Biden, en instantánea estrella de la televisión. Siempre con su chimenea detrás, corresponsal en EE.UU. desde un cálido interior, cambio de paradigma tras años de reporteros que pasaban frío emitiendo sus crónicas desde Times Square o una ventana con vistas a los rascacielos o una azotea con vista parcial del skyline neoyorquino.

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