Con ocho basta: recuerdos del pleistoceno televisivo

Para quienes hayan hecho la E.G.B. Con ocho basta es un título de intenso recuerdo. Porque la ponían los viernes por la tarde, una vez se había liberado a la turba infantil de las obligaciones escolares, y se disfrutaba merendando una onza de chocolate y pan o, a lo mejor, un bocadillo de chorizo pamplonica. Y ahí estaba esa familia de larga prole y sus vicisitudes y su inmensa casa con jardín.

Con ocho basta (Eight is enough) se emitió en España entre 1979 y 1981 y se desarrollaba en Sacramento, una ciudad tan anodina que jamás ha vuelto a ser escenario de serie alguna (que recordemos). Las aventuras de una familia numerosa en los prósperos Estados Unidos posteriores al verano del amor y las revoluciones diversas que hubo mientras en Vietnam se desarrollaba una guerra.

Todavía había un punto hippy en ciertos planteamientos (bastante liberales en lo que a costumbres se refiere) aunque Con ocho basta tenía, claro, un sesgo conservador. Se basaba en un libro autobiográfico de un periodista llamado Tom Braden, que contó su vida como padre de un montón de chicos y chicas y sedujo a la ABC como para convertir sus historias en ficción televisiva.

Aguantó cinco temporadas, lo cual puede calificarse de éxito limitado ya que lo suyo es que esta serie hubiese aguantado como Cuéntame, años y años y años. Pero no. Aún así, ojo, porque hubo hasta dos películas que se estrenaron en cines basadas en Con ocho basta. Su intro tiene el tierno encanto de los 70, cuando no había virus que nos asustasen tanto.

A las niñas y niños de los 80 nos caía muy bien Dick Van Patten, el padre. Y luego Nicholas, el pequeño. El resto se han difuminado en nuestra memoria. Da igual. Queda esa sensación de placentero placer de viernes tarde. La televisión era suficiente. También jugar en la calle. Pero (confesémoslo) veíamos mucha tele.

Había hasta cromos de la serie. Qué más se podía pedir.

El caso es que Con ocho basta se acabó pero perduró en nuestra memoria igual que El niño de la burbuja de plástico, peli muy triste con un John Travolta adolescente en el papel protagonista y de la cual hablaremos otro día.

Aquellos maravillosos años.

Que esa es otra (serie) estupendísima.

DANIEL SERRANO

ADEMÁS: Si te suenan todas estas series de los 80, realmente sabes mucho de televisión

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Lo último de Los Chikos del Maíz se titula David Simon. Para qué mas. Un homenaje a un nombre fundamental de la ficción audiovisual, creador de maravillas como The Wire o Treme. Y el espíritu de lucha que se agota.

La verdade es que Los Chikos del Maíz no se rinden.

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La colaboración entre David Fincher (el director de Seven o Zodiac) y Netflix es fructífera y satisfactoria para el público y la crítica. Mindhunter es una serie fabulosa  y Mank, película que homenajea al viejo Hollywood, nos aburrió bastante pero tiene todas las papeletas para triunfar en los Oscar. Y ahora David Fincher prepara para Netflix la adaptación de The Killer, cómic francés con guión de Matz y dibujo de Luc Jacamon.

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La nostalgia sigue funcionando

No hay más que echar un ojo a Hollywood y ver como reboots, remakes, rehogados y refritos siguen teniendo una presencia más que relevante en proyectos venideros. 

Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos para darse cuenta que lo de antaño sigue funcionando. Por ejemplo, en Telecinco llevan 20 años con la misma parrilla y las mismas caras, y ahí siguen liderando mes a mes las audiencias. 

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