Rossy de Palma, retrato de musa con abanico

Simplemente Rossy (la musa que no cesa)

Las chicas Almodóvar (como los viejos rockeros) nunca mueren. Eterna será Chus Lampreave y eterna es (y mucho más en Francia) la incombustible Rossy de Palma.

Rossy de Palma ha aportado su magnífica dosis de locura a la presentación en Cannes de Julieta, la última película de Pedro Almodóvar.

En cuanto al look de la diva ya cuasiparisién del cine almodovariano, firmas de primerísima fila y un abanico Olivier Bernoux que ha dado mucho juego frente a los fotógrafos.

Rossy de Palma en Cannes

Más gafas de Louis Vuitton, un vestido de Comptoir des Cotonniers y muy llamativos zapatos de Gucci. Rossy de Palma en estado puro. Con un añadido en sus dedos de enorme originalidad roedora (en dorado refulgente).

Rossy de Palma y sus anillos roedores

Así es Rossy de Palma y así ha disfrutado del photocall de Julieta en Cannes. Ella ha ejercido de veterana de un grupo de actrices a las que el director manchego ha dado oportunidad (una vez más) de lucirse.

Las chicas Almodóvar de Julieta

Son las chicas Almodóvar de Julieta: Inma Cuesta, Emma Suárez, Adriana Ugarte, Michele Jenner y (of course) Rossy.

Icono en Francia, almodovariana de pro

Con permiso de la mencionada (y llorada) Chus Lampreave, Rossy de Palma tal vez sea la más almodovariana de las actrices de Almodóvar. Su papel en Mujeres al borde de un ataque de nervios la convirtió en icono internacional y, concretamente, en leyenda de la Francia adicta a toda modernidad.

Por eso, en Cannes Rossy juega en casa.

Rossy tras el abanico

Rossy de Palma comenzó a colaborar con Almodóvar en 1987 cuando irrumpió en La ley del deseo haciendo de locutora de televisión. Un año después llegaría la celebradísima Mujeres al borde de un ataque de nervios y, luego, ¡Átame!, Kika, La flor de mi secreto, Los abrazos rotos y Julieta.

Una larga relación profesional y de amistad que no muchas actrices de las que han trabajado con Almodóvar han podido consolidar. Que se lo pregunten a Carmen Maura o Victoria Abril.

Por encima de todo, Rossy de Palma es almodovariana de pro y en Francia la adoran (casi tanto como adoran a Almodóvar).

Rossy de Palma gimnástica frente a la prensa

Ahora, la troupe Almodóvar está de vuelta a Cannes (una edición más) y el sol ha lucido en su primer momento estelar. Todo perfecto.

Rossy de Palma ha volado desde París (donde reside) a la Costa Azul para asistir a la 69 edición del festival. Ella es ya parisina de adopción, musa también de Jean Paul Gaultier y rostro de mil y una campañas de moda. Omnipresente en portadas de revistas francesas, campañas publicitarias y espacios televisivos. Porque cuando Francia ama a un artista, le ama de verdad. Almodóvar es el ejemplo y, con él, Rossy de Palma lo es también. 

Chicas Almodóvar

Lejos quedan los años de aquel grupo de la Movida llamado Peor Impossible, en el cual cantaba (es un decir) y bailaba (ídem). Muy lejos ya (sniff) los días en que ejercía de camarera en un bar de copas donde conoció a un joven director de cine que trabajaba en Telefónica por el día y se lanzaba a la aventura cada noche.

Rossy de Palma ya es una estrella.

Nació en Palma de Mallorca en 1964. Vivió en Segorbe su adolescencia, en la provincia de Castellón. Marchó a Madrid en busca del éxito y la vida bohemia. Triunfó. Voló a París. Y ahora es la gran Rossy de Palma y los fotógrafos aplauden gozosos a su paso por Cannes.

Larga vida a la musa que no cesa.

Fotos: Gtres