La chica del pastel

en flores.

"We can speak in flowers. It will easier for me to understand" Nayyirah Waheed

Hay palabras que no existen. Palabras que no caben en ningún diccionario. Palabras sin lengua. Pero solo porque nadie las ha pronunciado, pensado o escrito antes; no porque carezcan de significado. De hecho, yo creo que el vocabulario al margen de la definición dice más que mil imágenes ordenadas por orden alfabético juntas. Aunque, a veces, su elocuencia necesite de unos cuantos pétalos de rosa, narciso o peonía (tan cierto que cierro los ojos y casi puedo olerlos) para hacerse entender.

Según eruditos en la materia varios, mi mente nunca funcionó de una manera normal. Según mi mente, "normal" ni siquiera es una palabra. Y engaña. Trampea. Clasifica. Resta libertad de pensamiento y de obra; como la Biblia. Por cierto: os recomiendo que leáis la Biblia. La libertad mueve mi mundo y me deja, qué bien cuando me dejan, decidir si quiero o no llevar flores en la cabeza, en las manos y en lo que ahora os cuento.

Fotos: Lucía Alonso

Vaqueros: Levi's vintage

Blusa: Sole Alonso

Flores: Arbolande

Llevo base de maquillaje en sérum Bare Skin Pure Brightening de BareMinerals. El Benetint de Benefit a modo de colorete, barra de labios Aqualumière de Chanel en tono Palma y esmaltes de uñas de los colores M-Maybe de Sephora (manos) y All fired up de Sally Hansen (pies). En los ojos, sombra en lápiz Aquamatic de Make Up For Ever en Diamond Black y máscara de pestañas Outrageous Curl de Sephora.

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