¿Y si Netflix es la salvación del cine?

Vale que también fomentan en su catálogo las comedias de Adam Sandler aunque, admitámoslo, pueden conformar dichos títulos un placer culpable para domingos de resaca sideral, en una sobremesa depresiva bajo los efluvios de la comida basura o, si somos personas honorables, de algún plato microbiótico que nos haya restablecido el karma. Pero a lo que vamos. Sin Netflix no tendríamos Roma, El irlándes, Historia de un matrimonio. Porque ese tipo de películas apenas interesan a las majors. Porque en los multicines imponen su aplastante hegemonia las superproducciones de superhéroes y superheroínas (que, por otro lado, nos gustan; ya lo explicamos aquí y nos opusimos al mismísimo Martin Scorsese). Porque el cine de autor de hoy en día está fuera del radar de la industria y Netflix, sea por legítimo interés artístico o por construirse una imagen de marca, apuesta por narrativas cinematográficas de difícil digestión para quienes prefieren producir Fast & Furious.

La batalla se libra entre el libertarismo de Netflix (que no cree que haya que guardar plazos entre que se estrena una película en una sala de cine y su paso por otras pantallas -televisiones, tablets, smartphones...-) y un rigorismo de la vieja industria que tiene mucho de causa perdida. Porque, entre otras cosas (y lamentablemente), cada vez hay menos salas de cine. Así que un estreno simultáneo en salas y streaming puede ampliar el público y beneficiar a usuarios y profesionales. O no. Porque quienes critican este modelo aseguran que así fenecerán definitivamente las últimas salas. Como en Cinema Paradiso.

Y para mostrar su rostro amable y su (ejem) romanticismo, Netflix ha comprado el último cine de Nueva York que no es multisala, y lo preservará de la barbarie.

Un acto poético precioso o una jugada de cara a la galería.

Quién sabe.

Lo único cierto es que Netflix ha dado oportunidad a tres directores (Cuarón, Scorsese, Baumbach) para que hagan obras personales, ajenas a toda restricción, de pleno dominio artístico.

Eso hay que valorarlo. Por mucho que Cannes o la Mostra se pongan de uñas con estos títulos promocionados por plataformas de streaming.

Pero si Netflix hasta ha dado la oportunidad a Eddie Murphy de redimirse como actor en Yo soy Dolemite, una interesante ficción que es algo así como Ed Wood en clave afroamericana.

Con que Netflix siga produciendo cine interesante, Netflix salvará el cine.

La Marvel y Disney tienen su propia hoja de ruta. Y bien está disfrutar de Frozen o Los Vengadores pero, qué caramba, también tiene su punto que Isabel Coixet halle oportunidad de rodar Elisa y Marcela (producida por Netflix) y luego se vaya a HBO para hacer Foodie Love, la serie que viene.

Y las salas de cine (volvamos a Cinema Paradiso) que no mueran nunca. A lo cual ayudaría que la gente no comiese estruendosamente en sus butacas, tosiese moderadamente y no como si padeciera la tisis y entrase a la hora exacta y no a media película y preguntando ¿qué ha pasado? Mil gracias.

DANIEL SERRANO

ADEMÁS: Las 100 películas imprescindibles para todo ser humano

Fotos: Myke Simon y Alex Holyoake

Un actor (al parecer) insportable Galería
Ver resumen Ocultar resumen

Excéntricos, sobervios, irritantes, maleducados...parece que a estos actores y actrices de Hollywood se les ha subido la fama a la cabeza. No pasan desapercibidos en los rodajes, y no precisamente por su amabilidad y su compañerismo con el equipo, si no por convertirse en un profundo suplicio para los que trabajan con ellos.  

ADEMÁS:  Penelope Cruz da voz a Donatella Versace

Ver resumen Ocultar resumen

Los nominados y nominadas a los premios Feroz 2020 ya están aquí. En una edición en la que destacan producciones como Dolor y Gloria, máxima nominada en las categorías de cine (hasta diez nominaciones ha conseguido la cinta de Pedro Almodóvar) y Paquita Salas y Vida Perfecta, en las categorías televisivas, la gala calienta motores de cara al próximo 16 de enero de 2020, día en el que se celebrará la gala de entrega de premios.

Ver resumen Ocultar resumen

El último capítulo de Star Wars se estrena el próximo 20 de diciembre. Pero para un paciente del hospital Rowans, en el sur del Reino Unido, esa fecha queda demasiado lejos. Se halla en una situación terminal y puede que antes su vida cese. Y no quiere irse de este mundo sin disfrutar de esa última aventura galáctica que George Lucas inaugurara en 1977.

En el hospital decidieron hacer una petición a Disney.

Una petición que tiene algo de cuento navideño, algo de último deseo, una enternecedora iniciativa.

Páginas