Veremos a Dolores o el (emocionante) himno olvidado de la Transición

Corría el año 1981 y todavía estaba bien visto entre la intelectualidad y la gente de la cultura y las artes militar en el Partido Comunista de España. Las verbenas del PCE seguirían por mucho tiempo siendo las mejores (con su olor a chorizo a la parrilla, sus conciertos de Paco Ibáñez y sus estupendos mojitos cubanos) pero más allá de la Casa de Campo en septiembre lo del marxismo-leninismo dejó de funcionar y la gente, qué se le va a hacer, mudó al PSOE al ver los dibujos tan bonitos de José Ramón. 

Pero en 1981 aún andaban por el PCE desde Rosa León a Juan Diego pasando (naturalmente) por Víctor Manuel y Ana Belén. Entre muchos otros y otras. El director José Luis García Sánchez (que luego triunfaría con la magnífica La corte del faraón y venía de ganar el Oso de Oro en el festival de Berlín con Las truchas) decidió rodar un documental hagiográfico sobre Dolores Ibárruri. Pasionaria. Un mito viviente. Historia viva de la guerra de España, del antifranquismo que jamás cesó desde las nieves de Moscú, madre que entregó sus hijos a la revolución, a su hijo Rubén, su único hijo varón, que cayo en Stalingrado.

'Dolores' fue el título que se puso a la película.

Y en ese documental comunista, tan de la Transición, hermoso y vibrante, sonaba una canción. Una pieza compuesta por Víctor Manuel y que en la voz de Ana Belén se convertía en himno. Veremos a Dolores es un canto de vida y esperanza (como los poemas de Rubén Darío) que reivindica la reconciliación y la vuelta del exilio de toda esa España que fue expulsada por la dictadura. En lo musical y en sus textos resulta una obra maestra. Emocionante. Al menos si uno es rojo. Disculpen la confesión.

Y la Transición siguió fluyendo, como un licor suavísimo, y luego toda la tropa que animaba los mítines del PCE se pasó con armas y bagajes a Felipe González, que invitaba en la bodeguilla de La Moncloa. Pero aún quedaba la campaña contra la OTAN y cantar Agapimú con puños en alto entre el respetable.

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Volviendo a Dolores. El documental está muy bien y sale Dolores Ibárruri cantando con voz de misa algún tema religioso aprendido en la infancia, que es algo que solía hacer Pasionaria porque también Manuel Vicent la retrató así en Jardín de Villa Valeria, novela que fotografía magistralmente a la izquierda divina de aquellos maravillosos años cuando Suárez gobernaba fumando mucho.

Qué tiempos aquellos. Aún había quien confiaba en una revolución redentora que mejorara el mundo. Luego cayó el muro de Berlín y Joaquín Sabina hizo una canción muy graciosa. 

Bromas aparte, qué bella suena la voz de Ana Belén y qué emotiva esa canción que antició el regreso de un icono: Veremos a Dolores caminar las calles de Madrid. Las caminó en 1977. Y qué grandísimos versos: "Se gastan las palabras/ golpeando contra el muro/ pero ahí están las tuyas/ cargadas de futuro". Ahora el futuro ya no es lo que era y lo de militar en el PCE no resulta tan chic como antaño.

DANIEL SERRANO

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Fotos: Gtres

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