Recuerdos de '7 vidas': de 1999 a hoy

Todo comenzó un 17 de enero de 1999. 7 vidas se estrenaba en Telecinco y, al fin, había una serie española al nivel de Cheers o Friends y quedaba atrás tener que conformarse con Los ladrones van a la oficina o La casa de los líos (o Lleno, por favor con Alfredo Landa o Menudo es mi padre con El Fary).

El primer capítulo tenía una excusa argumental que en seguida se esfumó. El personaje de Toni Cantó salía de un coma en el que llevaba desde que Tejero había entrado a tiros en el Congreso un 23-F y cuando despertaba todo había cambiado. Pero el recurso de jugar con los equívocos y el rollo fuera de lugar de quien se durmió a principios de los 80 y se despertó en los 90 no dio mucho de sí y, ale hop, 7 vidas se convirtio en una comedia que, simplemente, contaba las vicisitudes de un grupo de personajes con tendencia al desastre, normales y corrientes en sus vidas (o no tanto).

Arrancó como elenco protagonista el mencionado Toni Cantó, un Javier Cámara muy previo a su almodovarización e internacionalización, Paz Vega antes de volar a Hollywood, Blanca Portillo demostrando lo extraordinaria actriz que era ya entonces y Amparo Baró, cómica de toda la vida a quien se le otorgó una gloriosa reinvención frente a un público joven que descubrió su inmenso talento.

En 7 vidas, amigas y amigos, llegó a salir Santiago Carrillo, histórico dirigente comunista de cuando la Guerra Civil y la Transición.

Casi nada.

Sus guiones eran endiabladamente rítmicos, provocaba la risa inteligente, emocionaba y dejaba con ganas de más.

Las incorporaciones de Gonzalo de Castro y Willy Toledo hicieron crecer 7 vidas. Por cierto, ¿hablarían Toni Cantó y Willy Toledo en camerinos de cuestiones políticas? ¿Sería tan facha uno como lo es hoy y tan furibundamente rojo el otro como exhibe ahora? El tiempo. 20 años después acabó uno de diputado y el otro de incansable Pepito Grillo de la democracia española.

Gonzalo de Castro impuso su creatividad como actor y fue ganando peso en la trama. Toni Cantó se largó o le largaron. Quién sabe. La televisión es así. Una montaña rusa. 

Entró más gente: Anabel Alonso, Carmen Machi, Florentino Fernández, Eva Santolaria, Santi Milllán...

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Y más: María Pujalte, Yolanda Ramos, Santi Rodríguez...

Una larga lista de cómicas y cómicos de primera y cada capítulo era fabuloso, hasta el final.

Pero todo se acaba. La nostalgia es inevitable. Escuchar los domingos por la noche la sintonía (cantada primero por Emilio Aragón, después por Raimundo Amador y finalmente por El Canto del Loco) era un chute de alegría.

En 2006 cesaron las emisiones de 7 vidas. Era cuando en la televisión generalista todavía había vida inteligente. Ahora hay que volver a conformarse con otro tipo de humor. Y hay a quien le gusta. Bueno. También está Movistar, Netflix o Amazon. La vida sigue.

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Debía haberse estrenado en mayo

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Llegó el día. 

El Ministerio del Tiempo terminó y lo hizo con su esperada, aplaudida y redonda cuarta temporada. 

Javier Olivares y compañía han regalado al mundo una de las mejores series españolas de la historia. Y eso es mucho decir. 

Ahora, más allá de la calidad de la serie, de sus actuaciones, de sus guiños históricos y de sus tramas, el último capítulo de El Ministerio del Tiempo, titulado Días del futuro pasado, nos ha dejado una advertencia: Bertín Osborne, presidente de España en 2028. 

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