Recordando a Torrebruno: el ídolo de las niñas y niños que hacían la E.G.B.

Rocco Walter Torrebruno Orgini nació en el seno de una familia adinerada de la localidad italiana de Torino di Sangro, en la montañosa región de los Abruzos. Aunque otras versiones dicen que nació en Roma. Sea como sea, vino al mundo en 1930 y trabajó como empleado de banca pero en seguida se integró en esa farándula que hacía sus primeras armas artísticas cantando en cruceros. Sí, como Berlusconi. De hecho, el relato oficial asegura que el capitán de un barco para turistas quedó tan impactado por la voz de Torrebruno que lo recomendó a su cuñado, quien le contrató para su cabaré de Casablanca y de ahí (ale hop) al festival de San Remo, donde actuó en 1962.

También, según afirma su biografía oficial, actuó en el parisino Moulin Rouge.

Porque, en el principio de su carrera, Torrebruno era un cantante melódico.

En plan Gino Paoli cantando Sapore di sale.

Pasados los años, ya en España, acabaría interpretando para el regocijado público infantil Yo quiero hacer pipí, papá. Pero es fue después.

Antes, allá por el pleistoceno, Torrebruno tendía al romanticismo.

El caso es que en 1958 ya había pisado suelo español y vio que aquí existían serias posibilidades de desarrollar su carrera. Sobre todo en televisión. Porque Torrebruno se convirtió en un icono televisivo muy rápidamente y por mucho tiempo.

Comenzó como presentador de programas de variedades para público adulto (o familiar) con Gran Parada, Noche de sábado o Concertino.

De aquel momento profesional se deriva el que Torrebruno fuera quien presentó a The Beatles cuando actuaron en la plaza de Las Ventas de Madrid allá por 1965.

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Aquella actuación de The Beatles en lo más crudo del franquismo acabó como el rosario de la aurora, con la policía cargando en los alrededores de Las Ventas contra quienes consideraban una juventud disoluta y yeyé. Torrebruno no opinaba al respecto, él estaba a gusto en España con sus shows televisivos.

Tigres, leones

Pero, en un momento dado, Torrebruno da un giro a su trayectoria y se pone a cantar para los niños y ya no habrá vuelta atrás. Para quienes hicieron la E.G.B. él es un ídolo de infancia sin paliativos.

El señor que cantaba Tigres, leones, canción que (incluso) ha inspirado a una banda indie tanto como para bautizarse así.

Son los tiempos de Hoy es fiesta, La guagua y El recreo (en la década de los 70) y Sabadabada (ya en 1980). 

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Incluso, en la cúspide de su fama, protagonizó la película Rocky Carambola, a mayor gloria de su personaje y dirigida a esa turba infantil que lo adoraba.

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Las niñas y niños le adoraban pero ¿adoraba Torrebruno a esa tierna infancia que le aclamaba? Quién sabe. Murió soltero y sin hijos a los 67 años, pasada ya su gloria televisiva, haciendo pequeñas apariciones en películas como Orquesta Club Virginia, Todos a la cárcel o Los peores años de nuestra vida.

Su familia repatrió el cadáver a Roma y allí está su tumba.

Y Torrebruno pasó a la historia de la nostalgia de quienes cursaron la Educación General Básica y después el Bachillerato Unificado Polivalente y, ya de postre, el Curso de Orientación Universitaria.

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Fotos: Gtres

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Se cumplen cincuenta años desde que Mah Na Mah Na se convirtiera en acontecimiento pop a raiz de su irrupción en el show de Ed Sullivan. La canción más universal de los Muppets no es más que una improvisación gamberra a modo de scat, entre jazzística y surreal. Fue en1969 cuando Ed Sullivan comenzó a utilizarla en su programa y cuando se vio por primera vez el número con el que tres muñecos de trapo sedujeron al público.

Los Muppets poseen esa ternura que no caduca con el paso del tiempo.

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Mucho ha cambiado TVE desde 1978 hasta ahora. Una época en la que el Renault 5 y el Citroen CX eran los coches de moda y en la tele eran tendencia el bigote y la barba. 

Un 6 de diciembre de aquel año se votaba la Constitución y toda España estaba pendiente de qué saldría (si SÍ o si NO).

Los currelas todavía eran mayoritariamente hombres en las fábricas (y en casi todos los lados) y desayunaban un bocata de anchoas con queso regado con Soberano y los domingos se ponían Varón Dandy para oler bien.

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