Razones por las que los informativos en televisión siguen teniendo sentido

Ahora que lloramos lágrimas de cocodrilo por la inminente defunción de Noticias Cuatro trataremos de explicar por qué los informativos son necesarios en una programación generalista y naturalmente que esto es nuestra opinión y no son matemáticas pero que nunca está de más pararse a reflexionar sobre la televisión que tenemos y la televisión que queremos.

Los informativos en televisión siguen teniendo sentido.

Entre otras cosas, porque los informativos imprimen carácter a una cadena. Antena 3 es tanto (o más) Matías Prats, Sandra Golpe o Vicente Vallés que las exitosas series o La Voz o Tú sí que vales.

En el caso de laSexta resulta aún más evidente: sin sus servicios informativos no se entendería la cadena.

Pero, incluso, en Cuatro, donde sus noticias (según parece) tienen los días contados, resulta más fácil que alguien mencione a Javier Ruiz, Roberto Arce o Marta Reyero, si se le pregunta por la cadena, que recuerde uno solo de los programas que actualmente se emiten. Puede que le vengan a la cabeza, tal vez, los nombres de Jesús Calleja y Manu Carreño. Lo demás es silencio.

Así que, sin lugar a dudas, los informativos tienen un valor. Un valor vertebrador. Telecinco es Sálvame pero también es Pedro Piqueras.

Los informativos tienen audiencia

Y luego está el hecho objetivo de que los informativos tienen una audiencia sólida. Suelen mantenerse por encima de la media de la cadena y, al menos en una de sus ediciones, acostumbran a estar entre los espacios más vistos (es el caso del de Pedro Piqueras o el de Sandra Golpe).

También podría discutirse si resulta caro mantener unos servicios informativos propios. Está claro que ello requiere una plantilla en estructura, cosa que los departamentos de personal les pone los pelos como escarpias pudiendo hacerse todo mediante la subcontrata vía productoras y así nos ahorramos andar gestionando tanto empleado fijo. Sin embargo, las productoras suelen cobrar sus servicios a un precio bastante alto así que lo comido por lo servido. Y las cifras que cobran los presentadores estrella de los informativos todavía están bastante lejos (en la mayoría de los casos) de lo que un astro del entretenimiento suele exigir.

¡Viva el entretenimiento!

En las televisiones siempre existe cierta tensión interna entre los programadores y la gente de informativos. Hay toda una facción (mayoritaria) en los profesionales de televisión convencida de que televisión es entretenimiento y que la información aburre. Y da igual que vivamos tiempos tan interesantes como estos y que laSexta haya logrado audiencias estratosféricas relatando en directo el procés.

La televisión ideal de algunos programadores sería todo entretenimiento. Porque, además, así nos evitamos líos con quien gobierna, siempre presto a hacer la llamada de rigor cuando algo no le gusta en un informativo.

Y luego está el argumento de que programas como Espejo Público o el presentado por Ana Rosa Quintana también hacen periodismo. Sin embargo, admitamos que todavía tiene mayor prestigio y capacidad de validar una noticia como cierta el informativo convencional que el programa. Es decir, que nos fiamos más de lo que nos cuenta Helena Resano que de la exclusiva de Nacho Abad. Así son las cosas.

Por todas estas razones (y seguramente unas cuantas más) los informativos de televisión siguen teniendo vigencia y, en este mundo repleto de reclamos en Twitter, YouTube, etc, nos resumen en algo menos de media hora el estado de las cosas. Lo cual ordena nuestra cabecita. O la desordena. Según si hacemos un informativo bueno o malo. Pero eso es otro debate.

(Y, sí, la imagen de arriba del todo es de Buenas noches y buena suerte, película en la que George Clooney explicó perfectamente cuando los periodistas comenzaron a padecer por tratar de hacer periodismo en la tele. La pelea continúa):

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Carme Chaparro Galería
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Leer y escribir han sido desde siempre su mayor hobby, nunca dudó que el periodismo era lo suyo. 

Carme Chaparro nació en Salamanca en febrero de 1973.

Es licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Comenzó en TV3 trabajando de redactora en los programas Ciutadans, Generació X y Les Coses Com Són.

Seguidamente fue redactora de informativos en la SER de Tarragona y redactora jefa en la revista Zona Alta.

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Miguel Lago es  un buen ejemplo de one man showo sea, que él solito se basta para crear todo un espectáculo de risas y carcajadas. Con una apariencia a lo Mario Conde, su traje perfectamente planchado, su corbata y la que es su mejor arma: su retranca gallega llena de humor sincero a la vez que políticamente ¿incorrecto?

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