¿Quién fue Pepe Rubianes?

Al fin tiene calle en Barcelona el grandísimo Pepe Rubianes (y con polémica porque ha sustituido a un militar de cuando se perdió Cuba -en fin-) pero puede que haya millennials u otros seres humanos que desconozcan la relevancia de este cómico dentro de la cultura popular catalana.

Porque Pepe Rubianes fue un verdadero fenómeno catalán y un precursor. Hizo monólogos antes de los clubes de la comedia (y mejores), provocó como los de La vida moderna pero en los teatros y, muchísimo antes de que a Mongolia les atropellase (judicialmente) Ortega Cano, fue procesado por los tribunales a causa de sus excesos humorísticos.

El gran público (fuera de Cataluña) tal vez le recuerde con cariño por su interpretación en Makinavaja, obra maestra del cómic (creada por el llorado Ivá) que TVE adaptó con más o menos gracia.

También hizo cine: junto a Anabel Alonso protagonizó El crimen del cine oriente.

Un catalán nacido en Vilagarcia de Arousa

Pepe Rubianes nació Vilagarcia de Arousa un 2 de septiembre de 1947 pero emigró en su niñez a Cataluña y actuaba tanto en castellano como en catalán.

De hecho, una de sus señas de identidad era la mezcla idiomática sobre el escenario, la presencia de lo mestizo, su reivindicación de lo popular, incluso (a veces) de lo grosero como elemento para hacer que el humor explotase por la vía del exceso.

Con todo ello, tras su paso Dagoll Dagom, Els Joglars o Teatre Lliure, se lanzó a una carrera en soitario que le llevó a los escenarios de España y Latinoamérica. Pepe Rubianes contaba su vida en cada actuación, exponía sus fantasmas, se reía de todo y de todos (empezando por él mismo) y triunfó con esa fórmula. En Barcelona le adoraban.

Y llegó la polémica por una intervención en TV3 donde echó mano de su particular gusto por el exceso y se ciscó en la unidad de España y hubo ofendidos que quisieron encarcelarle.

Sí, Rubianes (un cómico, no lo olvidemos) dijo que a él la unidad de España le sudaba la polla "por delante y por detrás". Como Darío Fo y otros grandes bufones, su misión era (también) epatar. No se comprendió y se le quiso castigar. Explicó Rubianes que amaba a España pero detestaba, a la vez, la España que mató a Lorca.

Pepe Rubianes murió el 8 de junio de 2010 y por el tanatorio pasó toda la farándula catalana para rendirle homenaje: de Javier Sardá a Andreu Buenafuente pasando por Loles León, los Tricicle, Manel Fuentes, Ángel Casas, Lluis Homar, El Brujo y (quién lo hubiera dicho) el mismísimo presidente de la Generalitat, por entonces José Montilla.

Ahora ya tiene calle en Barcelona.

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José Manuel Soto lo tiene claro: la culpa del intento de boicot de un grupo de ultras de la presentación de un libro en Barcelona que contaba con la presencia de Pablo Iglesias (Podemos) la tuvo el propio Pablo Iglesias.

No es que el televisivo cantante andaluz acuse al político de enviar él mismo a la decena de encapuchados de extrema derecha que intentaron boicotear el acto celebrado en una librería de la Rambla de Catalunya; la cosa viene de lejos.

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