¿Es este señor el soltero más machista que ha pasado por 'First Dates'?

¿Que por qué estoy en eDarling? Porque soy un soltero/a exigente. ¿Que por qué estoy en 'First Dates'? Por las risas. 

Por estadística, y a 14 solteros por programa, la lógica dice que más a menudo de lo que cabría esperar, aparecen garbanzos negros que dejan perlas antediluvianas en sus declaraciones. 

El último en hacerlo ha sido Pablo, un madrileño de 55 años, cuya carta de presentación era "más clásico que moderno". Y con matiz, porque achacaba su definición a la edad. Y es que "no hay nada más ridículo que un viejete haciendo el payaso". Ahora, lo mejor estaba por venir. 

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Sin solución de continuidad, el bueno de Pablo, un caramelito, soltó que "las españolas se han vuelto egoístas, pues en el amor fallan ellas". Tal cual. Y eso que el soltero de oro aseguró no ser un "osito amoroso, no soy pródigo en palabritas". Solo con esto, a nadie le extrañó que Pablo y el amor "no nos llevamos muy bien, últimamente. Los últimos 15 años". 

Por tal motivo, preguntado por lo que buscaba en 'First Dates', Pablo aseguró querer "una mujer inteligente con la que pueda tener una conversación". Eso sí, "una mujer tiene que tener el pecho grande". 

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A Pablo le emparejaron Maite, una barcelonesa de 50 años que, contra todo pronóstico, le encontró "muy apuesto". Sólo con lo de apuesto, ya se veía que era también más clásica que moderna. 

¿Cómo fue la cita? Como se esperaba. Pablo reconoció que "mi mujer me echó tres veces de casa", a lo que Maite replicó que sus motivos tendría. Pero Pablo, que es de los de la última palabra, sentenció que "nunca hay motivo para echar a alguien de su propia casa". 

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Ni que decir tiene como Twitter se cebó con Pablo y sus comentarios algo desatinados. Ahora, para sorpresa de todos, Maite quedó encantada con él y le concedió una segunda cita. Está claro que los clásicos, a diferencia de los polos del mismo signo, se atraen. Sean muy felices y Maite no tenga que echarle de casa. 

Fotos: Mediaset

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Están aquellos concursantes que cerraron el capítulo de la fama y rehicieron su vida como la de cualquiera, con sus vaivenes y sus aburrimientos y sus angustias y su estreñimiento o diarrea, según toque. O sea, la existencia de toda persona humana (que diría un cura de la Conferencia Episcopal) y, por ejemplo, irse a vivir a Málaga y olvidar que saliste en la primera edición de Gran Hermano gritando "¡quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza! ¡QUIÉN!".

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Decía Karina, con su famoso 'Baúl de los recuerdos', que cualquier tiempo pasado nos parece mejor. Uuuuhhh. Y razón no le faltaba, pero con matices. Sobre todo en lo que a televisión se refiere. 

Y nada como poner un ejemplo para reforzar esta afirmación. Un ejemplo para el que no hará falta echar la vista demasiado atrás. Tan sólo habrá que viajar a la primera décadas del siglo. Los añorados 2000. 

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