¿Los buenos siempre ganan? No en estas (recomendables) películas

Antes de empezar y para que nadie se enfade, dejemos claro que en este artículo va a haber spoilers como castillos de grandes. Obviamente, estamos hablando de finales de películas, con el añadido de que gana el malo. Es decir, te vamos a destripar el final, como alguno de estos villanos destripa a los protatonistas. Luego que nadie se enfade. 

Dicho esto, es hora de poner en valor a esas películas valientes en las que se atrevieron a dar la victoria final al némesis del protagonista. No es fácil hacerlo. Mucho menos que lo acepte la productora, donde buscan finales 'happy, happy' para que los espectadores se vayan con una sonrisa a casa. 

En estos casos, se van dándole vueltas a la cabeza, pensando cómo ha podido pasar lo que acaban de ver. Y es que, aunque duela, la realidad se asemeja más a estos finales que a los idílicos que suelen prevalecer en Hollywood. 

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Sospechosos Habituales

Uno de los mejores finales de la historia del cine. Verbal Kint (Kevin Spacey) ha narrado toda la trama, girando sobre el mítico Keyser Soze,  el asesino más letal que ha conocido. Cuando Verbal Kint abandona la comisaría, se descubre todo el pastel. Él es Keyser Soze, no tiene parálisis y se ha inventado toda la historia, cogiendo como referencia nombres y datos de la sala en la que están. Cuando tratan de cogerle, ya se ha ido. 

No es país para viejos

La obra maestra de los Hermanos Coen regaló a Hollywood uno de los mejores villanos de la historia: Anton Chigurh. Un papel que le valió el Oscar a Javier Bardem y que durante el 95% de la película hace lo que quiere y mata a todo el que decide su moneda. Al final y tras cargarse a Carla Jean, lo único que puede pararle es un accidente de tráfico. Eso sí, sale vivo del mismo. 

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Camino a la Perdición

Cuando todo parece haber acabado. Cuando un sublime Tom Hanks está tranquilo, con su hijo, en la casa de la playa, aparece otro magistral Jude Law para romper el momento. Y romperlo a balazos. Que alguien le diga a Jude Law que sólo acepte papeles de malo. 

Arlington Road

Tim Robbins sospecha que su vecino, Jeff Bridges, es un terrorista, que se esconde en una amabilidad infinita como vecino. Tras una larga y peligrosa investigación, llega a la conclusión de que estaba en lo cierto, pero no cuenta con la inteligencia de Bridges y, sobre todo, su salvajismo a la hora de tomar reprimendas. La escena final del hijo de Robbins es de las que hiela la sangre. 

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El Bebé de Rosemary

De eso que descubres que estás embarazada y el padre es Satanás, pero decides tener tu bebé, a pesar de que vaya a acabar con el mundo. Eso es amor de madre y el final más inesperado. 

Saw

Es una escena de la primera entrega, por ser la más impactante, pero en todas las entregas, Jigsaw acaba ganando de una forma u otra. No en vano, su legado se perpetúa hasta ocho entregas. 

Seven

Kevin Spacey abre y cierra este top, con uno de los finales más impactantes del cine de los 90. Su John Doe es una obra maestra en sí mismo y el final de la película, tan atroz como sorprendente. Con la ayuda de un Brad Pitt que clava los papeles de protagonista amargado. 

Fotos y vídeos: Youtube e iMDb

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En tiempos de remakes y reboots, Hollywood prepara la vuelta de uno de sus clásicos del cine de terror para adolescentes de finales de los 90. Al parecer, Miramax estaría detrás de una nueva vida para Scream (Wes Craven) tras ver el revuelo causado por el pronto estreno de La noche de Halloween, nuevo giro de tuerca del clásico de John Carpenter, queriendo resucitar, ahora, uno de los clásicos slasher por excelencia.

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Hubo toda un corriente de literatura y cine de talante facha que (mal que pese a cierta progresía) tuvo un importante éxito en la Transición. Culpable de ello fue casi siempre el escritor y abogado Fernando Vizcaíno Casas, acérrimo franquista y autor de best-sellers que hoy penan polvorientos en la cuesta de Moyano aunque ornaron las librerías de media España. Entre su amplísima bibliografía está La boda del señor cura y también De camisa vieja a chaqueta nueva y ¡Viva Franco (con perdón)! y Las autonosuyas.

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