Oído en 'First Dates': "Las gordas me gustan... de lejos"

Jordi, un cocinero de Tarragona de 58 años, asegura haber disfrutado del amor de muchas mujeres en su vida. A pesar de ello, el mundo le ha conocido, no como un seductor, sino como participante de 'First Dates'

¿Qué buscaba el bueno de Jordi? Buscar, buscar, casi tenía claro lo que no gustaba. "A mí las mujeres gordas me gusta mucho... de lejos". ¿Por qué no habrá encontrado este elegante y amable señor el amor?

El comentario ha venido tras ver a la cita que el programa le había buscado. Antonia, cantante y camionera de Benidorm, a sus 64 años confiaba en encontrar el amor en 'First Dates' y lo que ha encontrado ha sido todo lo contrario. 

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Es más, nadie hubiera apostado a que la cita llegara al final, viendo cómo iba la conversación entre ambos. Y es que Antonia y Jordi son completamente antagónicos. Ella, folclórica y divertida; él, encantado de conocerse y con unas expectativas demasiado elevadas para lo que ofrece

"He tenido la compañía de muchas mujeres guapas y bonitas", un estándar en el que no estaba Antonia, según su criterio. Lo peor es que no le compró ni el tema de conversación. "Nunca he entendido ni aceptado ese tipo de folclore del sur de la península. Me tocó hacer de tripas corazón y aguantar el chaparrón", ha asegurado. 

Para Jordi, su cita era "un poco pesadita hablando". Entonces, ¿por qué aguantó? Básicamente, "porque me he bebido mi copa de vino y la suya". Perfecto. Elegante, dadivoso y caballero. Vaya joya. 

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Eso sí, a pesar de no tener interés en Antonia, le tiró los trastos, asegurando ser especialista en "cunilingus". Antonia se hizo la orejas y le preguntó si eso eran "alcaparras pequeñitas". 

Obviamente, la decisión final fue sencilla. Ninguno quiso volver a ver a su cita en la vida. 

Dicho lo cual, decir que lo peor de Jordi no es su personalidad. Es su chaleco. 

Fotos y vídeo: Mediaset

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Están aquellos concursantes que cerraron el capítulo de la fama y rehicieron su vida como la de cualquiera, con sus vaivenes y sus aburrimientos y sus angustias y su estreñimiento o diarrea, según toque. O sea, la existencia de toda persona humana (que diría un cura de la Conferencia Episcopal) y, por ejemplo, irse a vivir a Málaga y olvidar que saliste en la primera edición de Gran Hermano gritando "¡quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza! ¡QUIÉN!".

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Decía Karina, con su famoso 'Baúl de los recuerdos', que cualquier tiempo pasado nos parece mejor. Uuuuhhh. Y razón no le faltaba, pero con matices. Sobre todo en lo que a televisión se refiere. 

Y nada como poner un ejemplo para reforzar esta afirmación. Un ejemplo para el que no hará falta echar la vista demasiado atrás. Tan sólo habrá que viajar a la primera décadas del siglo. Los añorados 2000. 

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