The Magicians: cuando la magia deja de ser cosa de niños

Tras nueve capítulos emitidos y a falta de tres para terminar la temporada, estamos en disposición de decir que The Magicians es un must en toda regla. No, nada de guilty pleasuredonde entrarían series que sabes que no debes ver pero ves (como Anatomía de Grey o Pretty Little Liars), o esas series infravaloradas que son tremendas pero tienen poco público (de las que ya te dimos una lista de 20)

The Magicians ha sabido sobreponerse a su prematura etiqueta teenager, a la alargada sombra de Harry Potter y a los prejuicios que despieran las series de magos en televisión. Se lo digan a The Dresden FilesCon muchos elementos en contra, SyFy ha dado al show un punto oscuro, entretenido, sexy y, por momentos, muy bestia, que ha convencido a público y crítica. A partir de aquí, algún spoiler y de los gordos, puede caer. 

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La historia está basada en la trilogía de novelas de Lev Grossman, y gira en torno a Brakebills, una Universidad secreta de magia que se ubica en Nueva York, en la actualidad, y a la que acuden sólo los potenciales magos más poderosos del mundo. Sí, sabemos que suena muy a Hogwarts, con algunos años más, y hay elementos en común, pero no seamos más papistas que el Papa. Por cierto, ¿habéis visto lo bien que han crecido todos y cada uno de los que pasaron por Hogwarts?

Nerd Magic Power

El protagonista, Jason Ralph (Quentin Coldwater) es un nerd, inadaptado, introvertido y virgen, como se encargan de reseñar en el primer capítulo, obsesionado con una saga de libros de magia que ha releído mil veces desde pequeño: Fillory and Further. Libros que estarán muy vinculados a la historia, pues el mundo de los libros, como se descubre al poco tiempo, existe en la realidad. Sí, muy Narnia

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Una de las ventajas de una temporada de 12 capítulos, es que no hay margen para rodeos. Hay que contar mucho en poco tiempo. Así, sin solución de continuidad, conoceremos al malo de la temporada a las primeras de cambio. Su presentación y puesta de largo es, sencillamente, acongojante. Épica en muchos aspectos. De ésas que no se olvidan. 

Por un lado, está el acierto de cubrir su cara de polillas. Así, ni sabemos quién es hasta que pasen unos capítulos (aunque esté interpretado por Charles Mesure) y, de paso, el espectador sabe que cuando vea polillas, debe temblar. Y debe hacerlo porque no sólo congela a todo el alumnado, mientras están en clase, con el director de la Universidad Rick Worthy (Dean Frogg) impartiendo materia, sino que a éste le saca los ojos, literalmente. 

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El toque creepy/simpático viene cuando los deja en la mesa y, con la sangre de los propios ojos, dibuja un smily. ¿Eso no se veía en Harry Potter, verdad? Pues sí, a partir de ese momento, el malo será conocido como La BestiaMerecido mote. 

Atípico equipo

Dicho lo cual, Quentin, Q para los amigos (pocos, a decir verdad), no estará solo. Le acompaña un variado y raruno equipo, comandado por la sexy empollona Olivia Taylor Dudley (Alice Quinn); el irascible y malhumorado Arjun Gupta (Penny) y la preciosa y traidora Jade Tailor (Kady Orloff-Díaz)

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Fuera de este dream team se queda Stella Maeve (Julia Wicker), quien no superará las pruebas de acceso para entrar en Brakebills, pero buscará la magia en rincones menos luminosos que la Universidad. Sí, la magia está por todas partes, según esta serie, y Julia tendrá la suerte de encontrar casi toda. Consejo de ZelebTV: la trama de Julia es absurda, lenta y desesperante pero parece que va a algún punto y la cosa mejora. Paciencia

Además, tampoco se hará muy pesada su historia, toda vez que estará combinada con buenas dosis de sexo, comedia, protagonistas guapérrimos con poca ropa, tensión... Y no queda ahí la cosa. Cierto es que The Magicians bebe de Harry Potter, Las Crónicas de Narnia, El Laberinto del Fauno o El Mago de Oz, entre otras muchas, pero no todas sus fuentes son de fantasía. 

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Y es que, en uno de los últimos capítulos, la serie se ha atrevido a tratar, de forma magistral, el tema de los abusos a menores. Una historia muy bien hilada en la trama y presentada con normalidad, como se ha hecho con otros temas algo escabrosos. Es la ventaja del cable, la libertada para tocar asuntos peliagudos.

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El punto al que queremos llegar es que toda idea preconcebida de las series de magos, es un error aplicada a The Magicians. El show tiene capacidad para sorprender y apunta, si mantiene el nivel, a convertirse en un clásico de SyFy de los próximos años. Y es que, cuando la magia deja de ser cosa de niños, los adultos empiezan a divertirse. 

Eliot y Margo

¿De verdad alguien pensaba que nos habíamos olvidado de los dos mejores personajes de la serie? Hale Appleman (Eliot Waugh) y Summer Bishil (Margo Hanson) represenan los magos que todos querríamos ser. Fiesteros, desinhibidos, alocados, divertidos, estrictos cuando deben serlo, aventureros... 

Eliot y Margo son la pareja perfecta. Se quieren, se necesitan y se lo pasan de miedo juntos, pero se lo pasan aún mejor con otras personas, sean chicos o chicas (en ambos casos). A diferencia de Peter Parker, su gran poder no conlleva una gran responsabilidad, sino una perfecta ventaja para pasarlo bien 24/7. 

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Se hará raro ver a Eliot sin un cóctel en la mano o a Margo sin cara de querer irse a la cama con la persona con la que esté hablando. Sí, los vas a adorar, si no lo haces ya y vas a desear vivir con ellos, ser parte de su grupo de amigos o, como mínimo, pasar una noche de juerga a su lado. Como ya hemos dicho, la magia no es sólo cosa de niños en The Magicians. 

Fotos: The Magicians

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