¿Quién eres tú y qué has hecho con Meg Ryan?

La gran pregunta que debemos hacer a esta señora: ¿quién eres tú y qué has hecho con Meg Ryan? Y es que, aunque no lo parezca, es ella: Meg Ryan. Sí, la misma protagonista de Cuando Harry encontró a Sally Tienes un e-mail. La actriz natural, divertida y sexy que enamoró a medio mundo a finales de los 90 gracias a su talento innato para la comedia, romántica o no, y a sus sonrientes ojos azules, su imperfecta media melena rubia y su sentido del humor.

¿Qué le ha pasado? ¿Por qué, en 2015, en el desfile de Georges Chakra, durante la Semana de la Alta Costura en París parece otra persona bien distinta? Son muchas las interrogaciones que se abren al ver las últimas fotografías de Meg Ryan y, también mucho, el estupor que produce un cambio de look tan radical.

Hacerse un Zellweger

​Que los años pasan por todos no es ninguna novedad, nada atípico. Y, por supuesto, tampoco un tema digno de crítica o controversia alguna. Sin embargo, que el transcurso del tiempo y su inevitable efecto en la apariencia del rostro se vea interrumpido por un exceso de cirugía plástica, llegando éste incluso a transformar los rasgos y la expresión facial de una persona, tal vez sí lo que sea. O, al menos, debería convertirse en objeto de reflexión.

Estrellas de cine como Nicole Kidman o, más recientemente y también con mucha más mala prensa de por medio, Renée Zellweger, se han sometido a tantas operaciones estéticas que han perdido la esencia de su propia belleza personal. Y es que, en ocasiones, intentar llevarle la contraria a la naturaleza a base de bisturí produce un efecto opuesto que el que se busca conseguir con ello. Esto no quiere decir que esté mal hacerse unos retoquillos sino que, al final y si no se controla el cómo y el cuánto, el resultado puede volverse en tu contra... 

Esto es lo que le ha sucedido a la malograda Meg Ryan. Distinta nariz, distinta mirada, distintos labios, distintos pómulos y distinto mentón. La pregunta clave es: ¿misma chica?

Meg Ryan 3.0

Aparentemente, la respuesta a este interrogante tiende más a la negación que al sí. Un no que, de una forma curiosa, enlaza en su fondo con la tendencia a negar la verdadera edad de las actrices de Hollywood. Porque, en la industria del cine más poderosa del mundo, a las intérpretes femeninas se les exige juventud eterna, belleza eterna, sensualidad eterna hasta el extremo de que muchas de ellas se quedan sin interpretar algunos papeles a causa de su año de nacimiento. Sin importar su trayectoria o su posible adecuación al personaje.

Esta mentalidad hace mella en muchas celebrities atractivas y con talento que, sin embargo, llegadas a cierta edad, empiezan a obsesionarse con su aspecto. Motivo por el cual tratan parecer mucho más jóvenes de lo que son; olvidando que los años y la evolución que experimentan cara, cuerpo y personalidad gracias al verbo vivir también son bellos. Que la arruga, Meg Ryan, es bella.

​Fotos: Gtres

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Qué cosas tiene la convulsa actualidad. Las movilizaciones en Cataluña se cruzan con una celebridad chanante de nuestro ruedo ibérico. O sea, el Pequeño Nicolás (de profesión, sus cosas). Ha ido a Barcelona y en la estación de Sants se ha topado con los CDR y se ha liado un poquito.

Algún empujón, algún insulto y el Pequeño Nicolás de inmediato llamando a las televisiones para contar su caso.

Decían en los 60 que la revolución no sería televisada y nos da la impresión de que se equivocaron.

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En menos de 24 horas este tuit de Gerardo Tecé ha conseguido superar los 8.000 retuits y acumula más de 18.000 me gusta. Cifras en aumento constante (puede que cuando usted esté leyendo esto ya sean un puñado de miles más) y todo por una comparación (tuitera) entre el porqué de la preocupación de muchos por lo que pasa en Venezuela y el porqué de la inquietud de lo ocurrido en Bolivia.

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Dice Begoña Villacís, vicealcaldesa del Ayuntamiento de Madrid y miembro destacado de Ciudadanos, que la mayoría de los españoles "no quiere un pacto entre (Pedro) Sánchez con los populistas e independentistas". Que, por eso, es momento se sumar fuezas entre Partido Popular, PSOE y Ciudadanos para que la mayor parte de los españoles se sienta "más representado, más seguro, desde luego, en este país, con un pacto entre tres partidos que quieren dirigir España desde el centro".

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