¿Qué hace Barack Obama con Bear Grylls, El Último Superviviente?

Que el mismísimo presidente de los Estados Unidos se ponga el chandal y se vaya a recorrer el Glaciar Exit de Alaska con Bear Grylls, o lo que es lo mismo a este lado del Atlántico, El último superviviente (o Running Wild en América), es un sueño que se ha hecho realidad.

Tal cual. El líder del gobierno estadounidense estará en la nueva temporada del exitoso programa de supervivencia de la NBC y, su experiencia extrema, ya enseña la patita a través de las redes sociales.

Bear Grylls y Obama en Running Wild

Porque un muy sonriente Obama (ay, pobre, no sabe aún lo que le espera) posa así junto a su compañero de aventuras con el glaciar de Alaska de fondo. Una imagen que ha mostrado el propio presidente a través de la cuenta de Instagram de la Casa Blanca y que ya se ha colado entre las más comentadas en las tertulias (y no sólo políticas) del país que pretende gobernar el matrimonio formado por Kanye West y Kim Kardashian a partir del próximo 2020.

El mensaje de Obama

Me alegro de este fuera el único oso que conocí en el parque, asegura Obama en la foto. Y todo porque el alma mater del programa, el mismo que se come un pez crudo que se bebe su propia orina (lo que tiene que hacer uno por sobrevivir), parece que aún no le ha contado al demócrata que las cosas no serán tan felices como se pintan en este selfie.

Así son las técnicas de supervivencia de Bear Grylls

Con el Servicio Secreto hemos topado

Y ha sido en esa cuestión, en la de beberse su propia orina, donde la Casa Blanca ha tenido que aclarar algo. Ha sido el propio Josh Earnest, el responsable de prensa de la Casa Blanca, el que salía al paso de la posibilidad de que Obama acabara probando tan suculento brebaje. 

No voy a negar sus sospechas. Ha habido algunas sugerencias realizadas por el equipo de Grylls que no han sido aprobadas por el Servicio Secreto, le decía a un periodista. Algo que era recogido por todos los medios del otro lado del charco, entre los que se encontraban USA Today.

Y todo después de que un cibernauta compartiera el siguiente deseo a través de la página web de peticiones al Gobierno americano. El presidente Barack Obama tiene previsto reunirse con Bear Grylls durante su visita a Alaska, quien dará un 'curso intensivo en técnicas de supervivencia'.

Si hay una cosa que todos sabemos acerca de las técnicas de Bear Grylls es que, en la mayoría de sus aventuras, tiene que beberse su propia orina. Por ello, le pedimos a Obama que haga lo correcto y que se beba su propio pis durante la grabación de Running Wild con Bear Grylls. Para la ciencia. Porque la gente así lo exige.

La petición para Obama

Dicha petición ya lleva más de una firma a favor (y alguna que otra en contra, todo sea dicho). Sin embargo, después de las declaraciones de Earnest y de la propia cadena (que habría asegurado que no expondrá al presidente hasta tal extremo) parece que los deseos de estos internautas se quedarán en eso, tan sólo en un sueño.

Sin embargo, quizá la experiencia del presidente no sea tan color de rosa como se quiere pintar. Porque, si no, ¿por qué esta foto acompañada de una oración en el Instagram de Bear Grylls?

Obama en Running Wild

El amor siempre protege, siempre confia, siempre da esperanza, siempre persevera... Que Dios nos coja confesados.

Fotos: NBC e Instagram

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Están aquellos concursantes que cerraron el capítulo de la fama y rehicieron su vida como la de cualquiera, con sus vaivenes y sus aburrimientos y sus angustias y su estreñimiento o diarrea, según toque. O sea, la existencia de toda persona humana (que diría un cura de la Conferencia Episcopal) y, por ejemplo, irse a vivir a Málaga y olvidar que saliste en la primera edición de Gran Hermano gritando "¡quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza! ¡QUIÉN!".

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Decía Karina, con su famoso 'Baúl de los recuerdos', que cualquier tiempo pasado nos parece mejor. Uuuuhhh. Y razón no le faltaba, pero con matices. Sobre todo en lo que a televisión se refiere. 

Y nada como poner un ejemplo para reforzar esta afirmación. Un ejemplo para el que no hará falta echar la vista demasiado atrás. Tan sólo habrá que viajar a la primera décadas del siglo. Los añorados 2000. 

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