Miguel Herrán: “Yo tenía una vida en la que no estaba a gusto y Daniel ha hecho que todo eso cambiara”

Antena 3 - Diario a las 21:40

Los ganadores del Goya a Mejor Director Novel y Mejor Actor Revelación, Daniel Guzmán y Miguel Herrán, respectivamente, han acudido a El Hormiguero.

Juntos, y a petición de Pablo Motos, los dos galardonados hacían un repaso de cómo había sido su llegada a la reciente gala de entrega de los cabezones. El director de A Cambio de Nada, respondía: Yo agarrado a mi abuela que no me soltaba. Intentado disfrutar mucho del momento. Y divertido contaba: Allí había, no sé, 200 o 300 fotógrafos y, allí viéndolos, decía mi abuela: ¿y para qué quieren tantas fotos?.

Por su parte, el actor (que no había entendido bien la pregunta) contaba cómo Guzmán le fichó para su película: Yo iba por la calle. Daniel me vio, me llamó y me propuso hacer una película.

Daniel Guzmán se reía de su cara de situación en la gala de los Goya.

También confesaba el malagueño de 19 años que: antes de la gala yo estaba muy preocupado porque, aunque pensaba que no me lo iban a dar, tenía que pensar qué iba a decir, por si acaso. Eso sí, tenía claro a quién se lo iba a dedicar: a los académicos, a mi madre y a Daniel.

Cambio de  vida

Yo tenía una vida en la que no estaba agusto (continuaba Miguel), no me gustaba la gente con la que iba, cómo trataba a mi familia, no me gustaba nada, y él (Daniel Guzmán) ha hecho que todo esto cambiara. Ahora soy lo que yo llamo una persona normal. Daniel, me ha cambiado la vida. Y así lo dijo también en sus agradecimientos de los Goya.

El presentador de El Hormiguero les preguntaba también a los invitados sobre si usan sus recientes cabezones para ligar, que si notan que ligan más después de los Goya, a lo que el joven actor respondía: Se nota mucho la diferencia pero no me gusta que ligue el Goya, me gusta ligar yo. Y seguía: yo es que soy muy parao. Nunca he bailado. Solo voy a una barra y me quedo mirando.

A Miguel Herrán, está claro, que no le hace fatla el Goya para ligar.

Por otro lado, Daniel Guzmán, contaba cómo habían sido los 10 años de trabajo previos a su película: Mis amigos me decían que en qué andaba metido. Yo les decía que era en una peli y no me creían. Me decían que si era Ben-Hur. Pero ha sido un viaje maravilloso. Y, entre sonrisas continuaba diciendo: ¿A ver qué hago ahora? ¡porque ahora que le he dado una vida a Miguel voy a tener más responsabilidades!.

También entre bromas señalaba que después de los Goya su abuela está despistada, es una estrella. Pero la verdad es que Antonia asegura: yo lo que quiero hacer es irme al pueblo, no quiero saber nada de esto.

Ya más en serio aseguraba Daniel Guzmán que antes de los Goya, lo estaba pasando mal en su vida, y que había llegado hasta a pasar necesidad: Yo me veía ya en los problemas, intentando ir por el camino recto, pero eso me creaba problemas.

Y, era Miguel Herrán, el que cerraba la entrevista confesando que quiere abrir un taller de bicicletas. Yo lo quiero como colchón, decía, porque realmente lo que me gusta es esto (actuar).Y: Yo es que soy muy ahorrador, apuntaba. E, instigado por Guzmán, terminaba confesando que durante el rodaje de la película comía allí y se guardaba el dinero del menú para gastármelo en cosas que me gustaban, sentenciaba.

Seguro que nunca olvidarán Miguel y Daniel el día en que les dieron su primer Goya a cada uno de ellos.

Para último le decía Pablo Motos al malagueño que se parece el actor a Miguel Ángel Silvestre de joven. Me han dicho que me parezco a Fran Perea, a Miguel Ángel Silvestre, a alguno de los de Física y Química, que no recuerdo el nombre. Me han comparado como todo el mundo, añadía.

Y, tras ponerle un collage en el que aparecía una foto suya actual con una de Miguel Ángel Silvestre hace unos añitos, se veía que el parecido era asombroso y hasta llegaba a decir Miguel: Coño, es verdad!.

Y, así, demostraban estos ganadores de los Goya que a naturales y a simpáticos no les gana nadie.

Fotos: Antena 3.

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Están aquellos concursantes que cerraron el capítulo de la fama y rehicieron su vida como la de cualquiera, con sus vaivenes y sus aburrimientos y sus angustias y su estreñimiento o diarrea, según toque. O sea, la existencia de toda persona humana (que diría un cura de la Conferencia Episcopal) y, por ejemplo, irse a vivir a Málaga y olvidar que saliste en la primera edición de Gran Hermano gritando "¡quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza! ¡QUIÉN!".

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Decía Karina, con su famoso 'Baúl de los recuerdos', que cualquier tiempo pasado nos parece mejor. Uuuuhhh. Y razón no le faltaba, pero con matices. Sobre todo en lo que a televisión se refiere. 

Y nada como poner un ejemplo para reforzar esta afirmación. Un ejemplo para el que no hará falta echar la vista demasiado atrás. Tan sólo habrá que viajar a la primera décadas del siglo. Los añorados 2000. 

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