Masterchef: Los no buñuelos de Mila y ¡qué Dios nos pille confesados!

El octavo programa de la tercera temporada de Masterchef comenzaba con las neveras de los nueve concursantes que continúan en el programa en el plató. Dentro de ellas el equipo de producción ha reproducido el contenido que dejó cada uno de ellos en su frigorífico antes de entrar en Masterchef. Con esos ingredientes y con el queso como elemento principal tendrían que cocinar lo que se les ocurra. Y esta prueba libre resulta ser un auténtico fracaso.

Al toledano Carlos, uno de los favoritos del concurso se le queda un poco crudo el salmón a lo que Samantha Vallejo-Nágera apunta: tu plato de hoy es repugnante.

A los espagueti de Fidel los compara con el ya famoso león come gamba de Alberto. A Pablo le dice que este plato lo hace mi hija. Y Pepe le dice a Antonio que su plato de lentejas salteadas no tiene sentido ninguno. Es un batiburrillo.

De la quema se salvan los canelones de calabacín de Andrea y la crema de mascarpone de Sally, que gana por goleada.

En la Capital Gastronómica 2015

La segunda prueba se les da mucho mejor a los nueve aspirantes de Masterchef. Ésta se realiza en la Ciudad Patrimonio de la Humanidad y Capital Gastronómica 2015: Cáceres. Allí tendrán que cocinar platos elaborados con cerdo para 30 paladares exquisitos y según las instrucciones del chef con dos Estrellas Michelín, Toño Pérez del Restaurante Atrio.

Sally es la encargada de formar tres equipos esta vez: en el blanco: ella misma como capitana, Carlos y Antonio. En el azul como capitana Andrea, con Mila y Lidia y en el rojo: Fidel como capitán con Kevin y Pablo.

Fidel tiene además un reto más y es que si no gana la prueba tendrá que afeitarse la barba por petición de Samantha.

Durante la prueba se ve al equipo blanco bastante tranquilo. Sin embargo, en el equipo azul: se dan piques entre Andrea y Mila, confunden el estragón con el tomillo y meten la pata con el coco en el postre. Aún así los jueces se muestran contentos con los tres equipos y aseguran que ven evolución. El equipo ganador es el blanco porque han visto en él ritmo y actitud.

Prueba de eliminación

Al volver a la cocina de Masterchef Sally, Carlos y Antonio verán la prueba de eliminación desde la galería con el regusto dulce de estar salvados una semana más.

Serán los otros seis concursantes los que tengan que enfrentarse a la prueba de eliminación esta vez con un postre pero, gracias a Dios, tendrán la ayuda de dos monjas: la hermana Josefina y la hermana María José, expertas en dulces.

Los concursantes mientras cocinan hacen al público morderse las uñas: a un Fidel, ya sin barba, que no se le monta la nata, a Pablo que no le sale nada a derechas y se le empiezan a saltar las lágrimas y Mila que llora desconsoladamente porque no es capaz de hacer los buñuelos que debe llevar la tarta por encima.

Antes de tomar una decisión el jurado de Masterchef pregunta a los concursantes que quién les parece que debe ser el eliminado de la noche. Todos están de acuerdo en que Mila, incluida ella misma, y es que en su pastel no hay ni rastro de buñuelos.

Quizá Lidia ve cumplida así su revancha ya que en una prueba de programas anteriores Mila se convirtió en la mala de las cocinas al quitarle a la nutricionista el ave que debía cocinar. El caso es que Mila se va contenta de haber podido participar en Masterchef y de haber aprendido mucho.

 ¡Y la semana que viene más!. La cosa se pone seria ya que sólo quedan 8 concursantes de los 15 que comenzaron.

Fotos: RTVE y Twitter.

Ver resumen Ocultar resumen

Están aquellos concursantes que cerraron el capítulo de la fama y rehicieron su vida como la de cualquiera, con sus vaivenes y sus aburrimientos y sus angustias y su estreñimiento o diarrea, según toque. O sea, la existencia de toda persona humana (que diría un cura de la Conferencia Episcopal) y, por ejemplo, irse a vivir a Málaga y olvidar que saliste en la primera edición de Gran Hermano gritando "¡quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza! ¡QUIÉN!".

Páginas