Masterchef 2015 arranca con los fogones a todo gas

La tercera edición de Masterchef comienza con presión, entrega, ansia de superación, creatividad y talento por parte de los 15.000 candidatos que se han presentado a los castings llevados a cabo en diferentes ciudades de toda España. De todos ellos y tras pasar por varias pruebas de cocina sólo 15 conseguirán entrar al programa pero en las últimas batallas por entrar a Masterchef quedan aún 50 concursantes que han recibido de manos del jurado del programa la ansiada cuchara de madera. 

Un año más Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Samantha Vallejo-Nágera son los jueces encargados de la cata de platos y la selección de concursantes para este programa.

Medio centenar de candidatos de lo más variopinto se enfrentan al reto del camión sorpresa: un pollo sale del camión. Tendrán que preparar un buen plato de pollo. 60 minutos para cocinar y solo 3 para ir al supermercado.

Nervios a flor de piel, carreras y mucho esmero en la elaboración de sus platos. ¡Esto es Masterchef!. Pollo agridulce, arroz con pollo, ensalada con pollo en escabeche, pollo al ajillo, pollo a la Samantha porque es muy dulce. Todo vale para seducir al gusto y a los exquisitos paladares del jurado. 14 concursantes pasan a la siguiente fase tras la entrega de cucharas por parte de Jordi, Pepe y Samantha.

En el purgatorio

Algunos concursantes ya están en la última fase de selección, a otros los despiden directamente del programa y otros quedan en el purgatorio esperando ser salvados. María de la Encina, a sus 70 años, le dice a Jordi Cruz que ella no piensa probar en su vida una espuma (como las que ponen en algunos restaurantes gourmet), que la espuma era la que echaba la lavadora cuando ella era pequeña.

Con el voto de Samantha y de Pepe la risueña concursante pasa a la siguiente fase. También pasa la nutricionista Lidia, quien tuvo sus más y sus menos con Pepe al apuntar que en mi casa no entra ni el chorizo ni el chocolate. Sally y Fidel  tras contar sus infancias complicadas también siguen en el programa. Mustapha y el reto que le pone Samantha de deshuesar un pollo también continúan. Algunos más pasan y otros se quedan a medio camino.

Estilo libre

Para la última prueba del casting: plato vacío. Los concursantes tiene libertad para, con los ingredientes que consigan en el supermercado, preparar lo que les apetezca. 60 minutos, eliminaciones mientras se elaboran los platos y muchos nervios por saber quienes recibirán los 15 ansiados delantales Masterchef y estarán definitivamente en el programa. 

Carlos y sus abdominales; Lidia y no con chorizo; Alberto, el médico que dedica su plato a los productores; la repetidora, Mila; Pablo y sus nervios; Víctor, el seguro de sí mismo; la veterana, María de la Encina; el exmilitar, Fidel; Raquel, con el delantal de su padre; Sally y su gorro pastel; Kevin y sus gorros extravagantes; Antonio y Mireia, quienes se arriesgan y ganan; Sara, a la que le faltaba tiempo y Andrea, la última seleccionada, son los 15 aspirantes a convertirse en el tercer Masterchef.

El ganador del concurso obtendrá el título de Masterchef España, un premio en metálico de 100.000 euros y la publicación de un libro de cocina con sus propias recetas. Además, en esta edición del programa, los tres finalistas completarán su formación en la prestigiosa Universidad de Ciencias Gastronómicas Basque Culinary Center, con todos los gastos pagados en la ciudad de San Sebastián. Guerra entre fogones asegurada. Que comience el espectáculo. 

Fotos: Twitter y RTVE

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Están aquellos concursantes que cerraron el capítulo de la fama y rehicieron su vida como la de cualquiera, con sus vaivenes y sus aburrimientos y sus angustias y su estreñimiento o diarrea, según toque. O sea, la existencia de toda persona humana (que diría un cura de la Conferencia Episcopal) y, por ejemplo, irse a vivir a Málaga y olvidar que saliste en la primera edición de Gran Hermano gritando "¡quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza! ¡QUIÉN!".

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Decía Karina, con su famoso 'Baúl de los recuerdos', que cualquier tiempo pasado nos parece mejor. Uuuuhhh. Y razón no le faltaba, pero con matices. Sobre todo en lo que a televisión se refiere. 

Y nada como poner un ejemplo para reforzar esta afirmación. Un ejemplo para el que no hará falta echar la vista demasiado atrás. Tan sólo habrá que viajar a la primera décadas del siglo. Los añorados 2000. 

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No cesa la fuga de anunciantes que abandonan Gran Hermano por el caso Carlota Prada, la concursante que denunció haber sido violada en 2017 sin que los responsables del programa hicieran nada. Y Mediaset ha lanzado un comunicado en el que habla de "campaña de desprestigio".  Una campaña que, según la cadena que dirige Paolo Vasile, tiene culpables.

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