Las transformaciones más impresionantes de los actores de Hollwyood

Los grandes actores siempre han demostrado que están por encima de cualquier físico, que no necesitan de él (de su hermosura se entiende) para poder intepretear un personaje. Pero hay algunos que van un paso más allá y están dispuestos a engordar, a cambiarse radicálmente el corte de pelo, a adelgazar de forma extrema e incluso a tatuarse si es necsario para dar vida a un papel que creen que puede marcar sus carreras. 

A veces lo hacen con la esperanza de un Oscar que llevarse a casa, otras veces sólo con la intención de enfrentarse a un desafío personal que le lleve a un nuevo nivel de intepretación. Es el caso de Matthew McCounaghey quien, con la vista puesta en una nueva estatuilla, se ha puesto años y kilos encima en Gold. Ya le funcionó adelagazando en Dallas Buyers Clubveremos si a la inversa le sale igual de bien la apuesta. 

Un experto en el arte del cambio radical es el actor galés Christian Bale que nunca ha dudado en someter a su cuerpo a modificaciones de peso extremas si el guión lo requiere. Se le ha podido ver en los huesos (El maquinista, The fighter) o con unos cuantos kilos de más como le tocó tener en La gran estafa americana. Su diestista lleva años de baja por estrés. 

Engordar o adelgazar no es problema

A ese selecto club de adelgazadores y engordadores profesionales pertenece Jared Leto; le hemos visto pasadísimo de peso en El asesinato de John Lennon y ahora lo veremos siendo un Joker, en Suicide Squad, un tanto diferente. En concreto, muy loco y muy mazas. 

Quien tampoco tuvo duda alguna en dejar aparcada su belleza por un personaje fue la sudafricana Charlize Theron, que no sólo es que abandonara su atractivo en Monster, sino que optó por aparecer deformada para dar vida a una asesina que le valió el Oscar. Poco había de la chica Martini en esta película pero también nos encantó su personaje. 

A quien no le sirvió para ganar la ansiada estatuilla fue a Leonardo DiCaprio. No hay manera con este chico. Eso sí, su papel en J. Edgar fue memorable y ya lleva unos cuantos así. Aunque, en esta ocasión se puso se puso al servicio de Clint Eastwood, para dar vida al ya veterano primer director del FBI, J. Edgar Hoover

También optó por envejecer (y luego rejuvenecer) Brad Pitt  para El curioso caso de Benjamin Button, y como a Di Caprio, tampoco le sirvió para oler el éxito en forma de estatuilla. Al menos se llevó la nominación, que no es poco. 

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Otro actor que también optó por la calva y la barriga para embutirse en un personaje fue Tom Cruise y su desopilante interpretación en Tropic Thunder. En esta película, además de cambiar por fuera también se le veía un cambio por dentro y es que hasta se reía de sí mismo. La consecuencia de este giro dramático fue uno de sus papeles más simpáticos y eso que ya lleva unos cuantos, tanto papeles simpáticos como cambios de imagen

Hay veces que tiene premio 

Hay en otras ocasiones que el cambio va más allá de engordar, sino que implica cambio de sexo (cinematográfico claro) como experimentó Robin Williams en Señora Doubtfire. El malogrado actor siempre quedaría ya marcado por ese bestial personaje. Mismo camino que siguió Dustin Hoffman, al que vimos con cardado en la divertida Tootsie. Y a él le sirvió para vencer en los Globos de Oro.

Y si de convertirse en mujer va el asunto también tiene mucho que decir John Travolta, que lo bordó en Hairspray, el musical en el que era la madre gordita de la protagonista. Todo un reto para el actor que cumplió con creces. 

Tal vez estos últimos tomaran como referencia a dos clásico quienes, un aún más clásico Con faldas y a lo loco, se convirtieron en dos miembros de una orquesta de chicas. Sí, Jack Lemmon y Tony Curtis son inolvidables por eso y por mucho más. Por cierto, también están aquellos que cogen kilos pero no por exigencias del guión. Precisamente por lo contrario, por no tener rodaje a corto plazo, ¿verdad Vin Diesel?

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