Las crueles (y verdaderas) historias de los cuentos Disney

Durante más de 100 años, Walt Disney ha sido la fábrica de sueños por excelencia. Sus historias han seducido a varias generaciones, auspiciados siempre por la garantía de final feliz. Pero, ¿y si la realidad de dichas historias no fuera tan feliz? 

Pues, sorprendentemente, las historias que inspiraron a Walter Elias Disney para crear sus clásicos infantiles, no se parecían en nada a las que le convirtieron en leyenda de la animación. Aunque tampoco ayudaron los mitos y bulos que, a lo largo de casi 100 años, han surgido en torno a Disney.

Es más, los cuentos de principios de siglo XIX en los que se inspiró, tenían poco de infantiles. Asesinatos, mutilaciones, violaciones... Y sí, estamos seguros que eran los mismos cuentos porque, en muchos casos, mantuvo el nombre original. Dicho lo cual, y antes de seguir leyendo, que sepas que tu infancia no volverá a ser la misma tras terminar el artículo. Avisados estáis. Otros dibujos animados no avisaron y fueron censurados. Y algunos son de lo más conocidos

Blancanieves y los 7 Enanitos

El primer largometraje de animación de Walt Disney se estrenó en 1937 y, como no podía ser de otra manera, al poco tiempo ya era un clásico. Si recordamos, la malvada reina enviaba al cazador a matar a Blancanieves, y le pedía el corazón de la princesa como muestra de que la había matado. Si el relato de por sí ya era duro, cómo sería el original. Pues mucho peor. 

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Y es que en la versión original, la reina malvada pasaba de corazón y requería pulmones e hígado. Lo peor de todo es que los quería para cocinarlos esa misma noche, y así servírselos al rey, es decir, padre de Blancanieves. Un acto de canibalismo involuntario y un giro de los acontecimientos bastante creepy. Lo mejor es que la venganza de Blancanieves fue, invitar a la Bruja a su boda, ponerle unos zapatos de hierro al rojo vivo, y hacerla bailar hasta morir. En fin...

Hércules

Si recordamos la versión Disney, nos viene a la cabeza el soniquete: de cero a héroeNada más lejos de la realidad. El cuento original, dibujaba a un Hércules que sí se casó con Megara, pero sólo para acabar asesinándola, junto a seis de sus hijos.

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¿El motivo? Hera, la esposa de Zeus (celosa porque Hércules nació de un encuentro furtivo entre su marido y Alcmena, una humana), hizo que se volviera loco y cometiera dicho crimen. Ah, también se pasa medio cuento desnudo. 

La Bella Durmiente

Esta versión de La Bella Durmiente rozaría lo hardcore. La versión de Giambattista Basile es muy pero que muy turbia. Comienza con Aurora, dormida en la torre, por el pinchazo de una espina envenenada. Años más tarde, el Príncipe 'Encantado' la encuentra pero no consigue despertarla. ¿Qué hace? Sí, amigos, la lleva a la cama y la viola. Ya no quedan caballeros de antaño. Por suerte. 

Aurora se queda embarazada, da a luz a gemelos y despierta cuando uno de ellos le chupa un dedo y, con ello, el veneno de su organismo. Casualmente, su amado vuelve y se enamoran, sin tener en cuenta que él ya está casado. Y claro, su esposa, algo celosa, intentar matar a los gemelos de la forma habitual en los cuentos: cocinándolos. 

Cenicienta

El Príncipe buscaba a la joven dueña del zapato de cristal que perdió en el baile. Las hermanastras de Cenicienta tenían los pies muy grandes y no les entraba. ¿Solución de la madrastra? Hacer que se cortaran los dedos para así poder optar al trono.

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Madre del año para ella (superando a estos padres, cosa que parecía complicada) y cuentacuentos del siglo para los Hermanos Grimm. Si alguien se preguntaba que le había pasado a estas chicas Disney que se descarriaron, seguro que se leyeron alguno de estos cuentos originales

Aladdin

La realidad de este cuento y su versión primigenia afecta más a Jaffar que a cualquier otro personaje. El brujo malvado no es consejero del rey por lo que tiene que buscarse las mañas para acercarse a él.

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Lo consigue asesinando a una señora mayor, amiga de la familia real, a quien roba sus ropajes y se hace pasar por ella. Cuando Aladdin descubre el engaño, ¿qué hace? Pues sí, le asesina, clavándole un cuchillo en el corazón. El Disney version nos parece más adecuada.

La Sirenita

Hans Christian Andersen no estaba muy contento el día que escribió La Sirenita. Y es que en su versión, reconoce no adaptarse a su condición de humana, tras ser convertida por Úrsula. Para volver al mar, tiene dos opciones: matar al príncipe o morir.

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Opta por la segunda, eso sí, de forma muy poética, pues se va al mar y se convierte en espuma. Poético pero cruel. Aunque para cruel, otra versión en la que Úrsula le corta la lengua a Ariel, en vez de robarle la voz. 

Pinocho

Seamos sinceros, la voz de nuestra conciencia no siempre nos dice lo que queremos oír. En el caso de Pinocho, además, tiene nombre y apellidos: Pepito Grillo. Así las cosas, en el cuento sin tapujos, el niño de madera opta por dejar de escuchar a su presunta conciencia.

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La forma de hacerlo, como no podía ser de otra manera, es algo radical: aplasta al grillo con un martillo, obviamente, de madera de la buena. Su autor fue Carlo Collodi. 

Mulan

Ojo con Mulan que es de traca. Tras volver de la guerra, y descubrir que su madre se ha casado con otro hombre, tras la muerte de su padre, le dan otra mala noticia, por si no tenía suficiente: le han arreglado un matrimonio con un hombre al que ni conoce. Cosas del siglo XIX.

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¿Cómo evita Mulan un destino que no quería? Lo habéis adivinado, se quita la vida y obliga a Walt Disney a modificar otro final desalentador. No queremos imaginar los traumas de los niños de la época. Madre de Dior. 

Tarzán

El caso de Tarzán puede ser de los pocos en los que Disney le dio un punto más interesante. El Rey de los Monos abandona la selva para ir a buscar a Jane, su gran amor, a Baltimore, en el estado de Maryland.

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Para su sorpresa, cuando llega, ésta se ha mudado a Wisconsin. Así que, ya puestos en faena, coge el tren y se va a por ella. Ahí termina el cuento. Aquí, debemos reconocer, que el minipunto es para Disney. 

Rapunzel

Cuidado con éste que tiene final feliz, aunque doloroso. A saber. El Príncipe trepa a la torre, deja embarazada a Rapunzel pero la madrastra se entera, le corta el pelo a la joven y la expulsa del castillo. Con el pelo, atrae al Príncipe a la torre, sólo para empujarle y que éste caiga en una zarza, donde se queda ciego. La espalda y el resto del cuerpo bien. Gracias por preguntar. 

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El Príncipe vaga ciego durante meses por el bosque, dando tiempo a Rapunzel a dar a luz, mientras no para de cantar el nombre del Príncipe, esperando encontrarle algún día. Lo hace pero él sigue ciego, así que Rapunzel llora su desgracia, sus lágrimas caen en los ojos de su amado y éste se cura. Sí, aquí sí hubo perdices y felicidad. Algo es algo. Gracias Hermanos Grimm. Eso sí, para quitarnos el sabor de boca, mejor ver alguna de estas 30 intros míticas de nuestros dibujos de siempre

Fotos: Disney y College Humor

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Primer adelanto de Yo soy Dolemite, la nueva película protagonizada por Eddie Murphy.

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Que dure el verano pero, por favor, que acabe la sequía de estrenos realmente decentes que aqueja a la programación cinematográfica estival. Y menos mal que ha habido dos estrenos fabulosos para endulzar el verano: Once Upon Time In Hollywood y La virgen de agosto (una de cal y una de arena, pero ambas eminentemente cinéfilas, cada cual a su modo, Tarantino y Jonás Trueba, dos maestros).

Bueno, el caso es que en otoño vienen algunos estrenos que pueden resultar interesantes.

¿Para tirar cohetes?

Veremos

Juzgue cada cual.

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Sólo un jodido genio puede inaugurar su filmografía con una obra como Reservoir Dogs, impactante reescritura de los códigos del noir, el cine de atracos, la ultraviolencia fílmica y los diálogos de paródica teatralidad propios de la serie B. Todo ello, en un turmix desquiciado, es el estilo Tarantino.

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