Justino y los maniquíes, protagonistas del anuncio de la Lotería de Navidad

Aún es el mes de noviembre pero parece que la Navidad ya está aquí.  La instalación de las primeras luces navideñas era el primer signo de que llegan esas fechas, pero faltaba algo. Sí, lo que aún no había hecho acto de presencia era el anuncio de la Lotería

¿Acaso puede haber Navidad sin el sorteo del día 22 de diciembre? Poder, podría pero a buen seguro que no sería lo mismo. Una vez que el calvo de la lotería hace ya tiempo que dijo adiós, es momento de que nuevos personajes transmitan ese espíritu y esas ganas de querer alzarse con el ansiedo premio. 

Aunque , eso sí, siempre compartiéndolo como reza el lema de Loterías y apuestas del Estado. Esta vez no es un bar el protagonista, ni un café de 21 euros. No, Antonio y Manuel dejan paso a Justino. Un hombre solitario, tierno y que trabaja en el turno de noche como vigilante de seguridad en una fábrica de maniquíes. 

Justino, el nuevo protagonista

Su despertador cada día le suena a las diez de la noche. Cuando otros cenan en casa, él se levanta y se marcha camino del trabajo. Recorre el camino en bus, sin más compañía que otros pasajeros. En la fábrica no puede hablar con nadie; no tiene compañeros. Pero eso no le impide comenzar a tener relación con aquellos que trabajan en la mañana. 

Inicia una peculiar relación con los maniquiésy comienza a hacerse selfies con ellos para diversión del resto de trabajdores; los utliiza como soporte para ofrecer una tarta a una futura amiga en el día de su cumpleaños o para hacer una broma divertida sobre el jefe.

 Justino demuestra ser un hombre bueno y con sentido del humor, pero él no coincide con nadie en el trabajo. No acude a las cenas de empresa (le toca currar), no puede ser partícipe de las buenas y malas noticias del día a día y no puede tampoco apuntarse a la lista para comprar lotería. Y es que quien recauda el dinero tiene un turno más normal y no puede verle nunca. 

Así día tras día sus compañeros van dejando sus nombres en la lista de aquellos que han pagado un décimo. Y en esa lista no figura Justino, que sigue levantándose a las diez de la noche cuando su alarma se lo marca.

Llega el día de la loteria, y él en el momento del sorteo está dormido. No ha podido comprar un décimo de loteria del trabajo. Para desgracia suya, al despertarse se encuentra con la noticia. Su fabrica, en la que trabaja, es noticia en todo el país. Les ha tocado la lotería. A él no, pero sí a sus compañeros. 

Al final, no estaba solo

De hecho, los contempla en la portada de un periódico orgullosos y satisfechos. Él, resignado vuelve a su rutina. Sale de casa, toma el autobús que le lleva a la fábrica y allí se encamina hacia su garita de siempre. Pero esta vez, quien viene a verle a él es un maniquí. Que además tiene algo. Un sobre, que contiene un décimo de lotería premiado. 

Acto seguido sus compañeros descorchan una botella y brindan por el premio que les ha tocado a todos. Y han querido incluir al tierno Justino. Un anuncio muy en la línea del de las pasadas Navidades, aunque con los maniquíes y Justino.

Fotos: fabricademaniquies.es

Vídeo: Youtube