James Dean y Marlon Brando: una historia de sadomasoquismo y cigarrillos

Las biografías no autorizadas, y más las del Hollywood clásico, suelen tener jugosas revelaciones sobre una época en la que la meca del cine dio vida a varias de sus mayores leyendas y nombres más icónicos.

Se ha escrito mucho sobre Marylin Monroe y sus adicciones, sobre Frank Sinatra y sus supuestas conexiones con el mundo del hampa, y se ha escrito mucho más sobre James Dean. El actor que vivió poco, pero muy rápido e intensamente.

Falleció en 1955, con sólo 24 años; y pese a haber protagonizado tan sólo tres películas, no fue óbice para que su nombre haya pasado a la historia del séptimo arte.

Es uno de esos rostros asociados a la cultura popular del siglo XX, tanto como lo puede ser la propia Marylin, los botes de Sopas Campbell pintados por Andy Warhol o aquella imagen en la que Sofía Loren casi pierde la vista con el escote de Jayne Mansfield

Dos periodistas veteranos lo cuentan

Por ello, se ha escrito y a buen seguro que se seguirá haciendo mucho sobre El rebelde sin causa. Y la última biografía no autorizada desvela algo que no se había comentado hasta la fecha. Sobre la supuesta homosexualidad del actor, sí se ha dicho algo en los últimos tiempos.

Eso sí, Darwin Porter y Danforth Prince: autores del libro James Dean: Tomorrow Never Come van a un poco más allá y, además de confirmar que Dean era gay, desvelan quien fue su amante habitual. 

En lo escrito por estos veteranos periodistas del mundo del corazón se cuenta que Dean fue durante un tiempo esclavo sexual de Marlon Brando. Además también se apunta que tuvo algún escarceo con Walt Disney. 

Pero donde centran la historia es en la supuesta relación que mantuvo con el protagonista de El Padrino (uno de esos papeles legendarios de la historia del celuloide)

Se conocieron en Nueva York

Según cuentan, ambos actores se conocieron en una conferencia dada por Marlon Brando en Nueva York. Allí surgió el flechazo e,incluso, hubo un primer y apasionado beso. 

Para confirmar esta relación, los dos periodistas publican algún testimonio como el del compositor Alec Wilder, quien no tiene dudas en describirlos como una pareja: "Era una pareja, aunque se podría decir que fidelidad sexual no formaba parte de su vocabulario"

Además en el libro, no se quedan sólo en anunciar la homosexualidad de ambos, sino que indagan sobre las prácticas que tenían. Así citan al escritor Stanley Haggart (amigo de James Dean) quien revela que practicaban juegos sadomasoquistas.

De hecho, detalla que al protagonista de El último tango en París le gustaba apagar cigarros en el cuerpo de Dean, lo que hizo que éste se quedara con el sambenito de 'cenicero humano'.

Quizá sea todo cierto o tal vez no, pero las historias truculentas relacionadas con la época dorada de Hollywood siguen dando mucho que hablar, y lo seguirán haciendo. 

Fotos: Gtres

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