House of Cards 3x03: desde Rusia sin amor

Hasta la fecham habíamos visto a Frank Underwood medrar en los pasillos de Washington. Se sabe que es un gran tiburón en la política nacional y en el tercer capítulo de esta tercera temporada llega la oportunidad de verlo en el cuerpo a cuerpo con otro gran líder internacional. Es la oportunidad de saber si es animal de grandes ocasiones.

La esencia de House of Cards sigue siendo la de siempre. Claire y Frank forman una pareja dispuesta a hacer cualquier sacrificio por asegurarse un estatus acorde a sus aspiraciones. La diferencia respecto a los capítulos pasados es que ya las cloacas de Washington se ven más lejanas, casi de refilón. Es hora de la alta política. Del presidente con objetivo de estadista. 

La recepción al presidente ruso, Viktor Petrov, es el punto de partida de la trama. Un Petrov que recuerda en más de una característica al actual inquilino del Kremlin. Comparte con Putín su pasado en la KGB, su afición por el deporte y su fama de conquistar mujeres. Eso sí, este Petrov añade a la lista, su falta de escrúpulos a la hora de eliminar rivales políticos.

Salto internacional

Frank Underwood, quien también está centrado en el programa de America Works, necesita atraer a su colega ruso a su causa para entrar en el Valle del Jordán y establecer la paz en Oriente Medio. Esa es la versión oficial, al menos. Un veto ruso impediría la estrategia de Washington. 

Claire, además ya con el cargo de embajadora en la ONU, es uno de los puntos clave para minar la postura de Petrov al respecto. Aunque ella, también tiene aspiraciones personales. Se ha de ganar a la Secretaria de Estado en la cena. Claire cada vez empieza a tener más claro que el futuro de la pareja en la vida política pasa más por ella más que por Frank. En su complicidad con la Secretaria de Estado optando por una decisión distinta respecto a la tomada por Underwood se ve. 

Pelea de gallos

La cena es casi una pelea de gallos, sin gritos, pero con una tensión y un cruce dialéctico al nivel de House of Cards. La escena de Petrov y Frank en el sótano de la Casa Blanca fumándose un puro es de ésas que se quedan marcadas en la mente de los seguidores de la serie. En la cena de gala el líder ruso se muestra divertido, conquistador, seguro de sí mismo. Tanto que incluso besa a Claire.

Es un claro mensaje para el presidente americano. Está dispuesto a tomarlo todo, no va a ceder ante el imperio americano. Frank va a remolque. Primero sorprendido por una negativa tan rápida y después por las exigencias para llegar a un pacto. Petrov pide descabezar a Europa de escudo antimisiles. Underwood decide aceptarlo en parte, pero tampoco acepta. Todo o nada. Y ahí resurge el Frank que más nos gusta.

Invita a Petrov a abandonar la Casa Blanca y suspende la rueda de prensa conjunta. En cambio, aparece él solo ante los medios. Y realiza un discurso frontal contra el líder ex soviético. Usa para ello a los disidentes que abandonaron la cena y aclara que es Petrov quien ha puesto un precio a la paz. Nueva jugada maestra de Underwood. Al final, también está hecho para las altísimas esferas. 

Fotos: Netflix

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